18 mayo, 2008

Diagrama


En el intermedio de la reunión, todos se encaminan a la sala donde está servido el cattering. Unos termos de café, unos montados de pan con queso, jamón, la rebanada de tomate... todos distintos, bastantes bonitos. Recorramos rápidamente el grupo mientras descansan: charlan despreocupados.
Son personas resueltas e inteligentes, elegantes pero no autocomplacientes. No son elegantes como lo son los políticos o los artistas, cuando lo son. Algunos ya se conocen de anteriores reuniones, y bromean sobre hechos pasados con claves personales. Otros se encuentran por primera vez y se intercambian tarjetas de visita.


Míralos ahora uno por uno. Te darás cuenta de que la sensación que has tenido no es de las personas sino del conjunto. Congelados. Por poner un ejemplo, reduciré la luz de la sala e iluminaré al tipo del traje azul claro, por ejemplo. Adelante a cámara lenta, fíjate bien. Está algo nervioso, se nota el esfuerzo que hace para disimularlo. Lo notas tú, porque ahora estamos ampliando la imagen y nos hemos situado ahí, desde donde ves bien esa zona de las sienes en la que late una vena engrosada, porque le oyes tartamudear más de lo normal, porque ahora la fecha sobreimpresa está señalando la causa de su estado alterado.

Es incapaz de mantener la rebanada de salmón ahumando en su sitio, sobre el pan, y ahora le ha plantado un dedo encima.

Cuando su interlocutor toma la palabra, él abre la boca demasiado y se esfuerza por morder correctamente, sin que el aceite rebose o se le desmonte todo en varios trozos (bastante bonitos). Un fino y rápido hilo de aceite se desliza por sus dedos hasta la palma de su mano, y su turbación se dispara.

Pero nadie se da cuenta, sólo él cree que todos le están viendo y están disimulando. Cree que todos contienen su gesto de reproche o de desagrado, y que lo toleran su indecoro por pura condescendencia. Qué equivocado.

Los demás -ahora lo verás- están disimulando, sí, pero disimulan otra cosa. Marcaremos ahora con un círculo la causa de cada uno. Observa la lista que se despliega a la derecha y luego la foto fija con los números correspondientes: hay dos hombres con caspa, tres con demasiadas cosas en las manos, uno ha cogido un canapé que no le gusta y no sabe dónde meterlo, a la única mujer del grupo le parece que todos la juzgan por ser la única mujer, y uno de los belgas se avergüenza de un nivel de inglés que es exactamente igual del de sus interlocutores.

No, no tomes notas, tan sólo obsérvalos y date cuenta de lo que llena sus ojos, de lo lejos que están unos de otros.

Muy bien -"Apaguen el simulador"-. Pronto te enseñaré a aprovecharte de todo ello. Puedes guardar en tu interior el más terrible de los secretos, si aparentas intentar ocultar algo trivial estarás a salvo. Si disimulas tu desamparo nadie sospechará de tu fuerza. Recuerda bien que no son como nosotros... son todos tan frágiles, tan peligrosos...


12 mayo, 2008

Convivir con serpientes marinas


Hay una frase que se repite a menudo en los últimos meses, una frase que me llama mucho la atención: "las constructoras están en caída libre". Lejos de inquietarme, les doy la bienvenida a esta casa, así que las constructoras se vienen a vivir aquí. Claro, afuera hace tanto frío.

Puede que muchos de los que me conocéis (de oídas, de leídas o de vista) creáis que las constructoras y sus constructores, las promotoras y sus promotores, y en general esa casta de nueva liberal-burguesía, no me caen bien. Creeréis que no me resulta grata su compañía dentro de esta casa. Sin embargo, siento que nos unen muchas cosas a los constructores y a mí.

En primer lugar, son seres muy próximos a la poética en todos sus actos. Además, dominan diversas formas de magia, del poder de usar las palabras para cambiar la realidad, potencian la vida privada de los objetos por encima de su funcionalidad, y son capaces de invertir el sentido de las relaciones de los objetos con sus palabras. "Hipoteca", si parece un ingrediente de cualquier pócima mágica.

Pensad en la esencia fantasmática de su filosofía de negocio y su trasfondo poético. Ellos no venden una casa, no venden un feo cubo de hormigón y ladrillo infiltrado de tubos húmedos, una ruina de efecto retardado. Nadie lo querría. Ellos venden el espacio que hay dentro, cuya propiedad más interesante es que puede albergar en su interior una o varias vidas.

Muy Zen ese concepto: es el vacío de una casa lo que le da valor. Entonces ellos venden ese vacío, ellos venden aire. Y viven de ello. Viven del aire, como los poetas.

Ahora pensad en su forma de modificar las ataduras de las personas y las cosas. En combinación con esos otros fascinantes seres, las entidades financieras, han logrado que uno sea poseedor de una deuda y viva dentro de ella. Uno no tiene una casa. Ellos construyen la casa, el banco la compra, tú adquieres el derecho a quedar debiendo, y habitas tu deuda. Habitas una posibilidad, un hueco desgarrado en el delicado tejido de lo que es y lo que puede ser, habitas una angustia y un peligro, habitas la posibilidad de perderlo todo. Vives dentro de la pérdida a plazos.

Recuerdo una prueba que hicieron a unos niños pequeños, para comprobar su creatividad. Le preguntaban cuántas cosas distintas se podían hacer con un objeto determinado. Escogieron el más anodino posible: pusieron sobre la mesa un ladrillo. Por supuesto el primero lo tuvo fácil: "romper nueces", cosas similares, pero cuanto más opciones se daban, más difícil se hacía inventarse nuevas, y la cosa se puso realmente interesante. Alguien dijo que ponérsela sobre el hombro, imaginar que era una radio, y bailar al ritmo de la música imaginaria. Me encantó. Entonces fue cuando un niño miró el ladrillo, y dijo que lo pintaría de amarillo brillante y lo usaría para un plan maestro para atracar una caja fuerte y sustituirlo por un lingote de oro, sin que nadie se enterara.

Ese chico era muy listo. De mayor seguro que se hizo constructor. Hacer pasar ladrillos por oro, hacer pasar casas por tesoros, o sitios para vivir por bienes donde invertir dinero. Qué ocurrencia.

Lo que más me gustó fue escuchar al patrono de este colectivo tan dado a la magia y al esoterismo, hablar de su situación actual (me temo que no les gusta estar en Caída Libre, aunque yo nunca los he tratado mal). El caballero dijo que el sector estaba en crisis, por un desequilibrio financiero (hasta ahí bien), que el peligro para España procedía de que el peso del sector en la economía nacional era muy alto (muy sagaz), y que el gobierno, si quería ahorrarse problemas, ya sabía a qué atenerse.

Me quedé fascinado por esas palabras. "Ya saben lo que tienen que hacer". Una combinación de súplica, imposición, sobreentendido y amenaza. Si nosotros nos hundimos se hunde España, así que danos pasta. Y el desparpajo con que lo dijo, parecía estar guiñando un ojo con media sonrisa al locutor mientras sacudía su Rollex por el bien de los trabajadores de la construcción. Jamás se me hubiera ocurrido que fueran tan flexibles, tan abiertos a ideas y soluciones, a nuevas formas de pensar. Jamás creí que pudieran apelar a la intervención del Estado, a la planificación estatal de la producción y de las finanzas, esos tipos que cobran el 50% mínimo en negro, que distraen lo que pueden, que burlan toda reglamentación y control siempre que pueden. Esos tipos que se han pasado la vida negándose a una intervención de precios, apelando a la libertad de mercado para justificar las artificiales y disparatadas subidas, ahora ya no creen en esa regulación espontánea de los mercados. Sólo puedo entender que lo dijera de broma, los constructores tienen un fino y complicado sentido del humor, y en eso también me siento próximo a ellos.

O eso o es que tienen miedo.

Se siente vértigo cayendo, ¿verdad? Hay que ser muy duro para vivir en caída libre, no es fácil. No sabéis soportarlo. Me da pena.

Si es así, no los quiero. Aquí sólo entra gente que disfruta la caída, sin pensar nunca en la perspectiva de un suelo ahí abajo. Mirad a Solbes. Ese sí que me pareció soberbio, supongo que hizo gala del mismo humor que quien le había apelado. Dijo: "no debemos intervenir en el ajuste que se realizará en el mercado inmobiliario, el propio mercado llegará a un equilibrio". Qué extraordinariamente cínico, qué satisfacción debe sentirse al decirle eso a una panda de liberales.

Alguno de ellos, seguro que en ese momento pensó: "ahora caigo".

05 mayo, 2008

Como cae un árbol, cayó suavemente sobre la arena


Sé que queda muy bien citar a Saint-Exupéry. Seguro que las conocéis: "El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo"; "Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor", cosas por el estilo.

Queda uno tan bien cuando reniega de lo adulto. Está tan bien visto optar por lo sencillo, por ser niño y abandonar todo el peso del intelecto y de la vida vivida, aunque la de Peter-Pan es una pose, tan falsa como la del pedante. Ninguno de los dos disfruta en serio de su disfraz, sino de cómo le sienta.

Es trampa jugar si conoces el truco. Es trampa usar las frases de Antoine cuando uno sabe que alguien las está esperando, que se le juzgará bien si las usa. Cuando ha oído de refilón "lo primero que averiguo de un hombre es si ha leído El Principito". Entonces ya no está autorizado para usar las frases que acaba de rebuscar en algún libro del cual se salta las ilustraciones (al contrario de lo que hacía de niño).

Además es muy fácil. Demasiado fácil citar frases de un libro ya escrito. Alguien se pregunta qué quiere decir eso, si se podía ser el Principito antes de que el libro existiera. Por supuesto que sí, muchos lo han hecho, antes, después, e independientemente de bandada de pájaros alguna. Sólo se puede llegar a él borrando el libro de la memoria, dibujándolo en otro sitio. Más profundo. En el pozo de tu desierto.

Fácil citarlo. Pero qué difícil ser el Principito, que no te importe serlo, con la pérdida que supone, la responsabilidad de lo que se ha domesticado. Serlo de verdad, con esa voz pequeña que no tiembla más que una estrella del atardecer, en una noche de grillos. Serlo tan abiertamente, pedir y preguntar como él.

El acto más difícil, el más poderoso, ya lo dijo Zaratustra: hacerse niño y decir SÍ. La afirmación de luz de quien ama una flor.

Hacerse niño y pedir:


Dibújame un cordero.







Telesketch, programado por vdabney.

27 abril, 2008

El juego de las películas (5)


NUDOS

(ver reglas)

Todo ocupa su sitio, en el momento adecuado, sin esfuerzo alguno, sin sacrificio. Las estaciones, las horas del día, los colores del cielo, las edades del hombre. Todo llega cuando debe y todo está en su sitio.

En esta película todos están donde deben. Observa los colores, las estaciones del año, las horas del día, cada uno en su sitio.

Cuídate en tus juicios, no hay drama donde tú lo ves.

No es sacrificio perder una vida que no quieres vivir, tus ojos cuando no hay nada que ver, tu razón cuando no te quedan razones ni tu futuro cuando no te pertenece. El invierno no es la muerte del verano, es un puro blanco, una afirmación rotunda como lo es la primavera.

Ni siquiera la muerte es muerte, tan sólo un acto más, que cambia algo para dejar todo igual en un movimiento quieto, que vuelve a dejar solos para toda la vida a quienes siempre lo estuvieron.

20 abril, 2008

Cielo al revés



Miro a la brújula, la obstinada brújula.



Como siempre, apunta hacia el norte.



Te equivocas, le digo una y otra vez. Te equivocas.



Ni todo mi deseo, ni toda mi rabia consiguen convencer a la brújula. Al norte no hay nada.



Invocación, evocación


Estoy recordando un cuento que leí hace años.

En él, un hombre se encuentra cuidando de un extraño y enorme pichón de algún pájaro, sin habérselo propuesto. Puede que encontrara el huevo y lo cuidara hasta que eclosionó, no estoy seguro.

Lo que recuerdo es una mutación del sentido del cuento, que acompaña al lector durante la historia, que mete de lleno a quien lo lee en los zapatos del extrañado protagonista. Al principio el pájaro es un ser feo y desgarbado, alejado de todo lo humano y de la vida ordenada del tipo, que supongo con corbata. Es sorprendente en qué pocos párrafos cabe la fuerza de la costumbre, el habituarse a un acto, sea cual sea, y hacerlo parte de tu vida, de tu ser. Es increíble en qué pocos párrafos le cogemos cariño al negro y torpe pájaro.

Al principio el protagonista intenta enseñar al pájaro a volar, porque siente que es su obligación. Nadie lo hará si no lo hace él. Además, así ambos recuperarían cierta normalidad en sus vidas.

Al principio es una mezcla de repulsión y responsabilidad, en un acto útil de disciplina que va dando sus frutos poco a poco.

Pronto es todo lo contrario.

Nos encontramos con la conmovedora escena de un hombre serio subiéndose a una mesa, blandiendo las alas y lanzándose desde allí, seguido por el pájaro ya casi de su mismo tamaño. El pájaro repite sus movimientos, lo acepta como su maestro, su referente, se deja guiar. Sabemos entonces que nunca logrará enseñarle a volar, que es una dedicación maravillosamente absurda, bella por lo inútil, por la nobleza del fracaso anticipado. Conmovedor, como todo aquello tan triste.



El cuento es de Kafka. Sé que no debería tomar tan a la ligera un cuento así, y que debería volver a leerlo antes de reseñarlo. Sé que no debería hablar de él como si Kafka fuera amigo mío y me lo hubiera contado en un café, o como si me lo acabara de inventar. Pero es que es esa clase de cuentos, seguro que los conoces. Me gusta más recordarlo que leerlo. He tardado años en evocarlo y de pronto comprenderlo más allá de sus palabras. Cuando continúe borrándose en la memoria, tanto que quede el sentido y se haya perdido el cuento, entonces volveré a leerlo para seguir recordándolo. Estoy convencido de que entonces me volverá a llevar años encontrarle todo su sentido.


Kafka en Checo significa "grajo".

14 abril, 2008

Mi turno


Desde hace tiempo, he soñado con poder llegar a mover mis dedos y hacer que el agua fluyera, que los remolinos del viento se dibujaran con las hojas de los arces, con los pétalos de las flores de cerezo, hacer bailar los reflejos de luna sobre la piel estremecida del río.



Maurice Ravel - Jeux D'eau

Conozco esta música, tanto que puedo leer su partitura recortada con trozos de recuerdos, que se rompen los arpegios en gotas, que puedo tocarlo en el aire. Soy absolutamente incapaz de acercarme a un teclado, sin embargo, si pienso en el sacrilegio de tocarla yo mismo.

Sin embargo... dame tu mano capaz de música, déjame acompañarte. Deja que interprete a mi manera sin técnica ni pedal, sin la precisión de los tendones operando un trabajo minucioso de relojero, de orfebre. Deja que sienta la música, que use los dedos para escucharla, en vez de para tocarla. Para sentir la vibración de una música que no es, que no está, que sólo se sabe o se siente a través de su imagen completa, de su paisaje.

Más allá de la alegoría: la caricia. Estos dedos dibujarán la música que vivirá ya dentro de ellos, que esparcirán en trinos y mordentes haciendo vibrar cuanto tocan.
Lo sientes.
Déjate penetrar por el acorde risueño y sol, por un arpegio de primavera y verde, nota cómo te habla mi mano. Notas música en tu pelo, en tu espalda, y más adentro, cuando cierras los ojos.


Déjame tocarte.



John Cage - In a Landscape


08 abril, 2008

Manifiesto


Prólogo:

Si esto fuera un texto literario hablaría del espíritu olímpico. Mencionaría los tiempos originales, en los que las guerras se detenían, los odios se olvidaban, todo era superado en favor de los Juegos. Cuando los Juegos eran una oportunidad de honrar no tanto al los dioses como al Hombre, a la capacidad de superación en todos los sentidos, a la competición como forma de ser mejor.

Hablaría de aquellos juegos, que siendo un acto de honor a Zeus y a Hera, se realizaban ya como un acto láico, abierto a cualquier atleta de cualquier lugar que pudiera poner a prueba el dominio del hombre sobre sus propias capacidades, en una actividad pacífica y constructiva.
Apelaría posiblemente al nuevo espíritu olímpico renovado, promovido por Pierre de Coubertin cuando fundó el movimiento olímpico, cuyo objetivo era "contribuir a la construcción de un mundo mejor y en paz, a través de la educación de los jóvenes a través de la práctica del deporte, sin discriminación de ninguna clase, y en el espíritu Olímpico, que exige entendimiento mutuo con un espíritu de compañerismo, solidaridad y juego limpio". Puede que lograra construir algo a partir de esas ideas que justificara mi postura frente a los bochornosos acontecimientos recientes.

Pero esto es un manifiesto, y debo ser claro y contundente, no hay espacio para la literatura. No he de justificarme, tan sólo exponer. Por ello...


Manifiesto:


  1. Todos los conflictos han de ser reconocidos como tales, antes de emprender su resolución.


  2. Todos los conflictos deben ser resueltos a través de la política. Cualquier otro medio es ilegítimo por definición, pues política es -por definición- el conjunto de todas las acciones legítimas encaminadas a resolver conflictos. Política es un arte de funambulistas.


  3. No es política la suma de comportamientos infantiles que sirvan para mejorar la imagen pública.


  4. Sí a los Derechos del Hombre, sí al Mundo abierto al Mundo, a la unidad de la raza humana, y la superación de todo conflicto, dificultad o barrera. Precisamente todo eso representan los Juegos.


  5. Los principios de Universalidad y Neutralidad Política del Movimiento Olímpico (punto 1 del Código Ético del COI) son la mejor vía para que las Olimpiadas se conviertan en vehículo de unión entre pueblos, justicia y humanidad.


  6. Niego a Europa legitimidad para limitarse a una queja sobre la situación del Tíbet. Fue el Imperio Británico quien inició el conflicto, con una de sus habituales operaciones de descolonización chapucera. Durante su dominio (1903-1950), Tíbet fue un muladar. Se sumió a la población en la miseria más absoluta, se practicó una represión brutal y buena parte de la población fue sometida a la esclavitud en favor de una pequeña casta dominante.


  7. Niego a Estados Unidos legitimidad para limitarse a una queja sobre la situación del Tíbet. Estados Unidos, desde su Agencia Central de Información, apoya los movimientos insurgentes del Tíbet con financiación, información y armas. Quien le pone un arma a un niño en la mano en lugar de un plato de comida, no puede decirse defensor de ese pueblo. Estados Unidos utiliza al Tíbet contra China, igual que ha utilizado a Afganistán contra Rusia, sin importarle lo más mínimo el problema humano en un pueblo que considera inferior o prescindible.


  8. Niego al propio DaLai Lama (como cargo, no como persona) legitimidad para declararse defensor de la libertad del pueblo del Tíbet. El régimen de anteriores DaLai Lama fue el que mantuvo la situación promovida por el Imperio Británico, de extrema penuria, opresión e injusticia, y que puede llamarse cualquier cosa menos libertad. Lo hizo para mantener los privilegios obtenidos de los Ingleses. El actual DaLai Lama es ahora quien recibe y administra las ayudas norteamericanas para promover el movimiento subversivo en el Tíbet. Un hombre santo debe ser un hombre de paz, como lo es Desmond Tutu, como lo fue Ghandi.


  9. La solución debe pasar por una negociación entre el gobierno Chino y representantes del pueblo Tibetano, bajo el auspicio de Naciones Unidas. La historia reciente demuestra qué pasa cuando se opera por encima de las Naciones Unidas, las reglas del juego de las relaciones internacionales están muy claras y no se debe jugar con la secesión de un territorio que pertenece a China desde hace más de ochocientos años. Uno de los cincuentaiseis territorios étnica y culturalmente diferenciados que forman China.


  10. Un ataque a los Juegos Olímpicos supondría reforzar la autoridad del Gobierno de China, y golpear la esperanza del pueblo Chino en la apertura, modernización y avance de su modelo.


  11. Al contrario de lo que se pretende, el boicot supondría dar razones al Gobierno para sentirse agredido desde el exterior y continuar su política de control y represión. Además, frustraría la ilusión de cientos de millones de personas, que esperan ofrecer al mundo algo grande de sí mismos, y recibir del mundo una aceptación de hermano a hermano. La mayoría de los chinos está contenta con los recientes cambios promovidos por el gobierno, mayores libertades y apertura, que proceden de la oportunidad de los Juegos.


  12. El pueblo chino merece esta oportunidad.


  13. Ninguno de los deportistas tiene culpa alguna de lo que se hace en el Tíbet. Algunos de ellos tienen en estas olimpiadas el único motivo que ha impulsado toda su vida desde muy pequeños.


  14. Si quieres enseñarle a los Chinos cómo dar espacio y libertad a sus pueblos, a aquellos que tienen características diferenciadas, enséñales el éxito y los mecanismos de los Estados Federales y de los Estados de las Autonomías. Aunque primero tendrás que creer en ellos.



Por tanto reclamo:

- Que las injusticias sean perseguidas y corregidas, todas ellas, independientemente de quién sea el que las cometa. Que los derechos humanos sean restaurados allí donde falten, por medios que no atenten contra los derechos políticos de los pueblos y las personas.

- Liberad al Tíbet... de tanta podrida mentira y tanto interés espúreo, de esos focos y esa cobertura informativa que, como toda "cobertura", es pura superficialidad y pronto desaparecerá. Que nunca se olvide el Tíbet, ni Sudán, ni Costa de Marfil, ni Nicaragua. Que nunca se olvide Haití.

- Que los Juegos Olímpicos no deben ser boicoteados, pues no son una herramienta política, y son un patrimonio universal.

- Suelta ya ese extintor, no seas crío.



Addenda:

Y escandalizado me mira y me pregunta, "¿y entonces, no hay que hacer nada?". Claro que hay que hacer algo. Pero hay que hacerlo cada día, y de una forma razonable y con un acto útil, que dure. No sé de qué te sirve declarar tu posición con un acto que no cambia las cosas.

No me vengas con que no puedes cambiar el mundo de todas formas. Sólo tus actos pueden cambiar las cosas, y un acto que no suponga una revolución, es un acto desperdiciado. Atrévete y mueve el mundo entero entre tus dedos.

Lo que no sirve es seguirle el juego a gente como Sarkozy, sabes bien que ha firmado acuerdos multimillonarios de comercio con China, sabes que tiene una crisis de imagen y se está dando una capa de pintura protíbet para hacerse amigo de los niños, y sabes bien que cuando pasen las olimpiadas lo que quedará no será su protibetismo, sino los acuerdos multimillonarios.

Sabes que lo que quedará después de las olimpiadas será la vergüenza. Recuerdo un precioso momento de la inauguración de las olimpiadas del 2000, en el que el atleta que portaba el fuego olímpico recorría -en un contenido y emocionante paseo final- los últimos metros hasta su meta. Con cada paso se iban cantando cada uno de los años de olimpiadas desde 1859. Las pantallas gigantes mostraban imágenes representativas del evento o de la época.

Cada vez que llegaba a un año negro, todo se desmoronaba. Un año en que se suspendieran las olimpiadas, por las grandes guerras, o en el que se boicotearan. El atleta tropezaba, caía al suelo. La pantalla se quedaba a oscuras. No había sonido.

El estadio entero guardaba silencio. Por la Primera Guerra Mundial. Por la Segunda.

El atleta se levantaba. Siempre se levantaba. Incluso cuando llegaron a 1980 (Moscú) y la pantalla gigante fue llenada por la cara del osito Misha, llorando, y el atleta parecía no tener ya fuerzas para seguir después de tanto esfuerzo frustrado, todavía quedaban veinte años para llegar al pie de la gran columna donde depositaría el fuego, pasó por Los Ángeles 1984 todavía arrastrándose...

Pero siempre lograba levantarse. Queda la vergüenza de un año en que todos olvidamos qué significa hacer algo entre todos, participar juntos, y después la historia continúa. Y sigue en tus manos cambiarla, cada día.

03 abril, 2008

Nietzsche


Los primeros años son el texto; los siguientes el comentario.
Arthur Schopenhauer


Hace un año de aquel día al que hoy llamar "tal día como hoy". Un día como el de hoy.

Hace exactamente un año, un año bisiesto de 366 días, que fue un día absolutamente normal, con los mismos escándalos que se olvidarían con la misma facilidad, con los mismos duelos que quedarían enterrados en el mismo polvo. Los mismos olvidos, un año más antiguos que el año anterior.

Tal día como hoy, en...

1860 - primer trayecto del Ponny Express.

1896: en Francia, primera exhibición pública de una película de Georges Méliès

1990 - fallecía Sarah Vaughan, cantante de jazz (nacida en 1924)



Nunca tuve muy claro qué significa un año, pero estoy seguro de que es muy importante. El planeta entero vuelve a pasar por el mismo sitio, y se nos vienen encima las palabras que parecían lanzadas al vacío. En realidad ellas siempre estuvieron ahí, nosotros vamos cruzándonos y recolectándolas. O nos abofetean. Me gusta pensar que todo el mundo se tragará sus palabras, por por una mera cuestión astronómica.

1885 - Gottlieb Daimler patenta su motor de explosión de cuatro tiempos.

1991: Fallecía Graham Greene, novelista inglés.


Un año bisiesto, eso complica las cosas. No sé si el pasado domingo, con toda su agua, se solapó con el domingo aquel de lluvia y sangre, el siguiente lunes sordo de nacimientos, el martes disuelto en leche tibia y polen de gramíneas. Todo depende de cómo se cuente.

Hace exactamente un año lucía un sol como el de hoy, de eso me acuerdo. También me acuerdo de que hace exactamente un año acababan de secarse los charcos de la lluvia de tres días atrás. Exactamente igual que hoy, la lluvia de hace tres días es un recuerdo. No existe un "tal día como hace tres días", todo tiempo fuera de las marcas exactas se pierde entre todos los demás tiempos, aquella lluvia está perdida, salvo por la imagen exacta de las gotas gruesas y tibias aplastándose contra el parabrisas, dibujando la luz de los faros aquella noche. Uno puede salvar algunos instantes. Hay cicatrices.

1950: Fallecía Kurt Weill, compositor alemán.

1917 - Vladimir Lenin regresa a Rusia de su exilio, sembrando la semilla de la Revolución Rusa . Exactamente cinco años después, el tres de Abril de 1922 - Stalin se hace con la Secretaría General del Kremlin


Hay cicatrices, pero no todas sirven. Recuerdo haber sentido dolor, pero el propio dolor no lo recuerdo. Es como un cumpleaños del dolor, de ese parto inverso que es cualquier herida. Es fácil recordar en abstracto, una etiqueta, como quien dice "en 1773, tal día como hoy, el Mariscal de Campo...". Es una pura trampa, no recordamos nada, sólo el envase de los hechos, un envase vacío.

Puedo decir que recuerdo haber resbalado en el piso de piedra mojado por la lluvia, el día 31 de Marzo del 2007, puedo detallar incluso la sensación de la pequeña piedra penetrando la uña del dedo anular de la mano derecha, cerca de la cutícula. Podría describir su avance en fracciones de una décima de segundo, la lámina córnea siendo primero presionada, elástica y dura, luego indentada lentamente, luego troquelada de manera inepta por aquel pequeño trozo de piedra, que se alojó ahí dentro, entre las astillas de una coraza vencida.

1910 Inauguración de un túnel transandino que une Chile y Argentina.

1783 Nace el escritor Washington Irving


Se puede recordar el olor de una gardenia o de un instante de goce, pero pocos están tan anclados que pueden sentirse en lugar de sólo recordarse. Por mucho que nos empeñemos en atesorar nuestros sufrimientos y hacernos mártires, el dolor sólo existe en su desplazamiento, no se conserva ni él ni su huella. A lo que tienes dentro de esa caja se le llama miedo.

1930 Nace el estadista Helmuth Kohl.

1970 Urtain se proclama campeón europeo de los pesos pesados.


El dolor que recuerdo haber recordado, el que procedía de esa minúscula piedra engarzada como un diamante en el propio cuerpo, era conmovedoramente intenso, punzante y dulzón, intermitente y pulsante. Al borde del placer cuando la presión era ligera, insoportable si era mayor, un dolor del que enorgullecerse.

1882 - asesinan a Jesse James, tras 16 años de persecución. Robert Ford recibe 5000 dólares de recompensa.

1897 - Fallecía Johannes Brahms, Compositor romántico-tardío alemán (nacido en 1833)


Cuánto pesa el tiempo que se apelotona.. de pronto dices "un año ya", día a día. Queda pensar que todo el tiempo es el mismo, que cada día se siente lo mismo. El tiempo es ficticio, los signos del cielo no, y un año no es tiempo acumulado, es un evento cósmico. Repetir las palabras, una a una. Es inevitable. Repetir sumisos los actos que nos marcan las mismas estrellas, sus mismos chorros de partículas idénticas cruzándose de la misma manera en un punto del cosmos en el que ya hemos estado. Yo he estado ahí, yo he sentido eso, lo he perdido y me he pasado toda la vida buscándolo. Proust al menos sabía su nombre.

1979: en España se realizan las primeras elecciones municipales democráticas después del franquismo.

1682 - Fallecía Bartolomé Estéban Murillo, Pintor español(nacido en 1618)


No, el tiempo en que no estamos juntos no existe. Aunque los días cansan lo mismo.

Hace exactamente un año, llevabas mucho tiempo esperando que sucediera, y era un día cualquiera. ¿Te acuerdas?

01 abril, 2008

Cuando Rajoy seguía allí, el Dinosaurio despertó


Leo en la prensa digital un artículo que remata de la siguiente forma:

"El verdadero centro de los comentarios ayer era la sensación de que Rajoy parece no dar aún con el tono adecuado para generar entusiasmo, vender un proyecto nuevo y transmitir la sensación de que es posible ganar en 2012. "No es fácil, pero alguien debería decir que el Rey está desnudo. En un año la situación puede ser insostenible. Tiene que buscar ideas nuevas cuanto antes", sentencia un dirigente con larga trayectoria en los últimos años.

Una vez más, fue el propio Manuel Fraga, padre del PP, quien tocó esa tecla delicada ante los suyos: "La sociedad ha cambiado muchísimo desde la Transición. La relación entre la sociedad civil y la Iglesia ya no es la misma y tampoco las relaciones familiares. Deberíamos crear un grupo de trabajo, al margen del congreso, para estudiar estos cambios". Nadie recogió ese guante."


Lo único que necesito hacer es ponerlo entrecomillado y escoger un título. La realidad da sentido a mi absurdo microcuento de ficción.

20 marzo, 2008

Demostración


Teller se pasó la infancia practicando trucos de magia, estudiando las técnicas de Houdinni y otros magos clásicos, y absorbiendo el espíritu oscuro y romántico de Allan Poe, llenándose de poesía y amor al arte. Durante la adolescencia diseñaba ya sus propios trucos y perfiló su concepto de espectáculo, cargado de un aire melodramático y un humor extraño. Decidió que nunca hablaría mientras hacía magia, para contribuir a la atmósfera. Pronto se fundió tanto con su personaje que nunca nadie le oyó pronunciar una palabra en público.

Penn era un buen estudiante que optó por explotar su habilidad como malabarista en lugar de continuar los estudios. Decía hacer mucho más dinero en la calle, con sus cuchillos y mazas en llamas, que con un trabajo considerado digno. Era un charlatán imparable.


Llevan más de treinta años trabajando juntos. Son una pareja peculiar: Teller es pequeño, silencioso, sutil; Penn es inmenso, bocazas, desafiante. Sus espectáculos han evolucionado hacia una comedia negra, a menudo con elementos algo macabros y muy violentos, siempre tomados muy a la ligera y con un humor inteligente y estimulante. No pretenden ser glamourosos ni caer simpáticos, más bien al contrario, quieren ser incómodos y hacer pensar a la gente en qué es lo que están viendo.

Se pusieron de acuerdo en un objetivo: acabar con los magos de smoking, los de la varita mágica y el misterio. Esa pretensión les llevó en muchas ocasiones a desvelar cómo se hacían sus trucos, aunque ese destripamiento también era impostura: los trucos estaban hechos expresamente para ser destripados. Un ejemplo famoso es el del mítico truco de la sierra con cajas de metacrilato, o aun mejor, el archiconocido truco de los vasos y las bolas hecho con vasos transparentes. No acaban con la magia, al contrario: en un mundo en el cual todos saben ya que la magia es truco, recuperaron el interés del público por los viejos trucos, haciéndolo participar en la fascinación por la habilidad del ejecutante, en lugar de engañarlos.

Todo el tiempo están dejando claro "esto es un truco de magia", y sin embargo sus espectáculos son genuinamente mágicos, sorprendentes y hasta a veces emocionantes.

El fragmento que os muestro a continuación no es ni el más espectacular ni el más logrado, pero es significativo por lo que muestra: un truco que no lo parece.



Este es el comienzo de un intenso activismo de la pareja de comediantes en contra de lo que ellos llaman "las pamplinas" que impregnan toda la sociedad americana, y que son un peligro para su desarrollo libre. Recordad los siete principios de la prestidigitación:

- Palm: guardar algo en una mano aparentemente vacía
- Ditch: deshacerse disimuladamente de un objeto
- Steal: recuperar disimuladamente un objeto de su escondite
- Load: mover disimuladamente un objeto a donde se desea que esté (la base del truco de vasos y bolas)
- Simulation: aparentar que algo que no ha sucedido, realmente sucedió
- Misdirection: desviar la atención para facilitar alguno de los otros movimientos
- Switch: intercambiar un objeto por otro


Bien, ahora la noticia: Conceden el premio Templeton al profesor de matemáticas polaco Michael Heller, por demostrar que Dios existe. La fundación Templeton ha apoyado trabajos que apoyan creencias religiosas desde perspectivas científicas, para ello ofrece un premio muy cuantioso a esos trabajos, superior al millón de Euros, para resultar en principio más jugoso y por tanto más prestigioso que el premio Nobel. El padre Heller ha elaborado, según parece, un desarrollo hermosamente planteado sobre la base de la causalidad, y deduce la existencia de Dios como causa única. La novedad parece consistir sencillamente en el Motor Inmóvil de Aristóteles, descartado como explicación divina por la cristiandad desde Santo Tomás. Quisiera poder aplicar lo que acabamos de aprender sobre prestidigitación a todo el artículo elaborado por Heller, pero por desgracia la fundación Templeton no ha publicado dicho trabajo.

En todo caso, quisiera que vosotros juzgarais con tales ojos, tanto el trabajo de la fundación, como el de Dawkins pretendiendo demostrar desde la ciencia la no-existencia de Dios, como el tendencioso artículo de El País... quisiera que aplicarais y diseccionarais según las siete reglas de la prestidigitación cuanto llega a vuestros oídos por parte de tantos y tantos magos de smoking, dispuestos a aprovechar nuestro ansia por creer lo que se nos dice. Luego quisiera un informe pormenorizado de la autopsia.

17 marzo, 2008

La noche de las palabras


El camino de entrada


Bajo por el sendero mal iluminado, por el puro gusto de saber a dónde lleva. No lleva a ningún sitio, termina en una pista de tierra que se bifurca. Por un lado avanza entre los viñedos, por el otro desaparece entre las sombras.

Tan sólo encuentro oscuridad de distintas negruras, y la sombra de un árbol fosilizada en forma de una mancha azabache en el suelo. El calor del día ha ido secando un charco excepto en la zona refrescada por la fronda del árbol, con lo que su sombra ha dibujado ese dominio de agua indultada. El agua, de noche, resulta especialmente negra.

Camino entre grillos y chicharras, y un gorgojeo que tardo en identificar. Se trata de ranas pequeñas. Me empapo de su misteriosa liturgia nocturna, complejo gamelán de ritmos tan simples. Con los ojos cerrados me dejo iluminar de cánticos, de los restos de un calor que el viento arranca ya sin piedad.

Con cuidado me alejo de las penumbras y los ruidos suaves, para sumergirme en la oscuridad y el silencio, avanzo por el camino de la derecha, que es tan oscuro como la noche. Sólo queda el ruido de los pasos en una gravilla cada vez más fina, cada vez más tierra, como la propia noche. Como mi propia boca.



El camino de salida

La noche era tan noche, el frío tan frío, que alcanzó una cierta forma de plenitud.

Avanzaba en medio de una ciudad desconocida, la aguja de la catedral y la torre de la estación se veían a lo lejos, y luego sólo el aire sólido de tan helado, el suelo que recibía sus pasos como los del primer hombre que pisaba ese mundo sin una sola estrella.

Las pocas luces de la ciudad fosforecían en el fondo de sus ojos. Emergió de la plaza desierta, una especie de robusto castillo destacaba con aire de buque fantasma, a su izquierda, y un edificio neoclásico llenaba la mitad de su campo visual con las paredes pulidas de arenisca. Un árbol parecía desistir de florecer, aparecían y desaparecían los edificios cúbicos de cristal entre las distintas sombras imposibles de identificar. Un tordo buscaba semillas en el césped, las piedras redondas marcaban el límite de la zona peatonal, el aire acariciaba las mejillas de una joven con una trenza, el suelo seguía mojado.

Todo era una sola cosa, todo simultáneo, sin fronteras ni escalas, sin contexto. Porque había alcanzado una cierta forma de plenitud, gracias al frío y a la falta de luna en la densa negrura.

"Me invadió una cierta forma de plenitud", pensó, como si lo escribiera.

Un error muy grave.

En primer lugar, porque la plenitud no lo invadía. No puede ser algo exterior que entra, penetra y te invade. La plenitud es uno mismo, cuando deja de ser otras cosas. Cuando hace frío.

En segundo lugar, por pensarlo, y empezar a nombrar mentalmente todas las cosas que en su plenitud habían sido una misma cosa, una misma noche sin fronteras ni escalas ni contexto. Al nombrarlas cometía el sacrilegio de crearlas (primero fue el verbo), de arrancarlas de la plenitud y estamparlas de nuevo en el papel de calco de la realidad.

En tercer lugar, por la trampa de escribir, aun sin el grafo, sin el papiro. Escribir por pensar un texto y no un pensamiento. La forma más ruin de escritura: tan sólo la impostura de escribir.

"TEXTO": del latín, es un tejido, una trama. TEXTERE es tejer, urdir. Es una trampa donde la palabra es lo visible, el follaje que protege de la vista los finos hilos de sintaxis y de sumisión, el peso del diccionario. Atrapado dentro de la estatua ecuestre de su autocomplacencia, de unas palabras tan bien engarzadas, de unas palabras que no son suyas. Deja la frase sin acabar.

Perdió una oportunidad. Él, que tuvo esa posibilidad, y yo que soy pura palabra ahora le traiciono tres veces al trenzar su historia.

Si piensas como si escribieras, la realidad está perdida. La ficción en que todos vivimos se secará en esa forma de cartón áspero y cortante de la literatura, y "te invadirá" (ahora sí) la palabra "plenitud". Así, con comillas y todo.

Si escribes como si vivieras, es todavía peor. Escribirás algo tan tuyo que no podrás compartirlo, y desearás no haberlo puesto nunca en palabras.

Date cuenta, cuando rompes un hechizo te encuentras de pronto sobre el suelo pegajoso de barro, en el mundo húmedo y real, pero normalmente eres incapaz de decir de dónde vienes.

16 marzo, 2008

El día de las palabras


No ganaba un premio por escribir desde los doce años. Entonces fue una Espasa y una Parker por una especie de artículo periodístico, y a pesar de aquello no he vuelto a escribir nada hasta la inauguración de este blog. De eso hace ya dos años.

Es verdad, no recibí ninguna contrapartida material por un escrito mío desde entonces, pero es que tampoco me había presentado a ningún concurso. Ya os lo he contado, quedé finalista en el concurso de relatos breves organizado por Sergi Bellver, autor de un blog que una vez se llamó alas de albatros. Lo hice con un cuento escrito en colaboración (seguro que te acordarás), un cuento colectivo. Es un cuento que escribimos nosotros, y que regalamos a Balcius. Le dejamos intervenir: Balcius escogió las armas y el móvil, escogió el escenario, y le dejamos escribir esa niebla del comienzo. Pero Balcius no sabe escribir cuentos, así que tuvimos que ayudarle.

Las bases del concurso, que exigían un "nombre y apellidos", me devolvieron aquel cuento a mis manos (para cierta rabia de Balcius), junto con un oropel que no esperaba.

Pero de quien quiero hablar hoy es de Sergi. Apareció un día en este blog y me invitó a escribir. Me hizo creer que era posible, y me descubrió hasta dónde podía llegar el amor a las letras. El suyo y el de una comunidad que se abría al rededor de él y que él alentaba.

Hace poco encontré esto esperándome al volver a casa:



y dentro...



Es el premio, un libro que he empezado ya a leer. Os aseguro que tiene muchísimo valor, es un libro único. Está dedicado por el puño y letra de su editor: Sergi. Es una dedicatoria personalísima, con claves del tipo de las que se encuentran en la correspondencia entre viejos amigos. Además de que me impresionara una dedicatoria tan individualizada, tan trabajada en el afecto y elaborada en el calor, sentí que había sincera y verdadera amistad en esas palabras. Es sólo una frase y una firma, pero dan la talla humana de alguien que (leyendo posiblemente docenas y docenas de cartas, correos y comentarios cada día) recordaba cada palabra de nuestra corta correspondencia, y me escribía haciéndome sentir como si fuera yo la única persona en la mesa de tertulia en la que él compartía un café.

Por eso esta entrada, por eso tanta palabra sobre un cuento que ya está más que superado en el tiempo, y un envío postal que se había quedado extraviado en algún sitio.

No tiene importancia. El libro de cuentos está muy bien (Fernández Burgos tiene talento), pero no es eso lo que tiene importancia.

Lo que importa es que a veces un puñado de palabras pueden transportar un lazo humano real. No sólo evocar una sensación, sino realmente condensar, ser en sí mismas, ese lazo. En este caso amistad, auténtica camaradería. También me han abierto la perspectiva, me han hecho crecer la esperanza en la palabra, la fe en el poder mágico. Palabras pueden entonces no sólo hablar de amor, sino transportarlo o encarnarlo ellas mismas. Si uno desea la curación o la felicidad de alguien, esas palabras pueden dejar de ser un deseo y ser una fórmula sanadora, llevarle la felicidad.

En un medio como éste, en el que muchos temen a la palabra por ser impostura y máscara, de pronto descubro la posibilidad de palabras que no son máscara, ni siquiera rostro, sino calor o caricia, ruego o abrazo, aire o perdón. Es cierto, incluso la mentira puede dejar de ser la expresión de una mentira para ser en sí misma una realidad que no es. Pero prefiero eso a seguir con miedo a hablar.

En su dedicatoria Sergi (¿un ser de ficción que me dedica un afecto real?) me invita a que siga escribiendo cuentos. Pero precisamente me siento impelido con todas las fuerzas a hacer lo contrario, a seguir mezclando las ficciones cotidianas que cada día vivo con la niebla del feliz desasosiego, a tramar textos que nunca serán historias, pues son personas o cosas, o un gusto salado, o un instante de la vida de un desconocido. Me anima a creer en el principio que impulsó Caída Libre, un mundo en el que se produce el milagro de que la palabra sí es lo que dice ser, y en su topología misteriosa arrastra todo lo que recuerda haber sido.

Porque ahí está el secreto. Las palabras (que en su naturaleza íntima son los seres más silenciosos que existen) son como las piedras, que atesoran inmensos tiempos de memoria callada, que se van impregnando de los paisajes que habitan. Es el tiempo quien las dota de sentido, y el sentimiento el que las dota de tiempo. Date cuenta, eres Balcius tanto como yo. Hace tiempo que quería hacerte esta pregunta, ¿por qué estamos escribiendo?


Hace poco descubrí que en un par de sitios se usaban párrafos enteros de Caída Libre, sin mencionar su fuente. No me he sentido halagado, porque los escritores de blogs somos los nuevos trovadores de las plazas públicas; reciclamos versos y nos reciclan, y nuestra escritura mutante vive en el movimiento de unas entradas a otras. Todos somos originales y copias al mismo tiempo. Tampoco me sentí mal porque se robaran mis palabras, nunca han sido mías, no las inventé yo.

Y tuve la tentación, bajo ese nuevo mito de la palabra-objeto-vivo que la dedicatoria de Sergi despertó, tuve la tentación de sentirme asaltado. Igual que la fotografía puede atrapar el alma de quien es fotografiado, en este mito la palabra puede arrebatar aquello que se quería decir, y una palabra sustraída sustraería también lo nombrado.

Pero no es así. Porque ellos, los que usaron mis palabras, no hablaban contigo. El círculo está roto, y por tanto la figura será otra. No son las mismas palabras, están lavadas de todo tiempo y toda caída, no pueden ser las mismas palabras si no te las dicen a ti.

Yo mismo, no hago sino balbucear, no hablo sino que murmullo, salvo cuando te hablo a ti.

10 marzo, 2008

The day after the night before


El día que sigue a un acontecimiento trascendental es siempre el más normal de todos. Incomprensiblemente, nada ha cambiado, hemos votado "con todas nuestras fuerzas" y cada cosa sigue en el mismo sitio, y sigue estando uno igual de cansado o contento o enamorado, la lluvia sigue mojando lo mismo, y las horas pasan. Y pasan. Ni llega para tema de conversación.



Un compañero ha sido presidente de mesa. Ha conocido y sufrido la maquinaria de la democracia, y si bien a todos nos alegra la alta participación, en su caso supuso volver a casa pasadas las once. Sus problemas con los interventores o lo complicado que es contar los votos del senado resultó ser mucho más entretenido que la propia política nacional.



Recuerdo haber leído un cuento corto, aunque no recuerdo de quién era. La verdad es que recuerdo el cuento, pero se me ha olvidado la sensación de estar leyéndolo, eso me permite sentir que lo estoy inventando yo mismo. En el cuento se hace saber hábilmente al lector que estamos en pleno día de elecciones y que el narrador está viendo entrar a la gente que viene a votar, aunque no se explica si es el presidente de la mesa, o algún otro ser que no tiene otra cosa que hacer. Explica cómo la gente llega y se mete en las cabinas para votar, y ahí pasa tiempo. Se da cuenta de que mucha gente humilde llega con la papeleta de su casa, pero hombres y mujeres con aspecto importante e inteligente, se meten en la cabina y pasan tiempo ahí, pensando, y uno desearía ver a través del sobre para entender. Llega un hombre con aspecto aun más inteligente, y pasa aun más tiempo.
Cuando entra un hombre vestido de negro, con aspecto grave y un ceño ligeramente crispado que coronaba una mirada profunda y oscura, el narrador siente curiosidad y no se pierde un segundo su entrada en la sala, su forma de mirar alrededor y reconocer la habitación, su entrada elegante y cautelosa en la cabina y cómo cierra, enérgicamente, la cortinilla. Y pasa un minuto, y pasan dos. Y pasan varios minutos y el hombre de aspecto inteligente sigue reflexionando frente a los casilleros plagados de papeletas. Al fin se oye una palabrota, y tras unos segundos, se oye caer una moneda.



El análisis más inteligente del resultado electoral es curiosamente el que hizo el diario El Mundo. Si hay algún periodista de El Mundo en la sala, ruego me disculpen el "curiosamente", es simplemente que estas cosas suelen verse mejor desde fuera que desde dentro. El Mundo titulaba algo así: "España encarga a Zapatero que la saque de la crisis". Efectivamente, no sé si es para alegrarse que te den el poder ante semejante marrón. Los que envidian o miran con desprecio a quienes ostentan ese poder, normalmente son los mismos que no quieren ni ser presidentes de la escalera. Los poderosos somos nosotros, con ese papelito en la mano. Ese día nos podemos hacer querer.
Si es cierto lo que se dice de la perspectiva, posiblemente él sea quien menos se de cuenta de que está haciendo historia, en el instante en que sucede el hecho en concreto. Para bien o para mal. Hay antecedentes.



La papeleta del senado tiene unas cuatro o cinco veces la superficie de la del congreso, pero el sobre es idéntico. Yo entré en la cabina y me pasé un rato ahí dentro, pero no porque estuviera pensando o echando a suertes nada. Sólo porque me esmeraba en hacer un perfecto pliegue de la papeleta de tal forma que su tamaño final fuera exactamente el del sobre, con el mínimo de esponjamiento posible del mismo tras su cierre. Para ello se repasa al menos dos veces cada pliegue con la superficie de una uña, con cuidado de no estirar el papel pues quedaría curvado. Mi compañero me dijo luego que era un gran gesto, porque durante su recuento las papeletas se pasaron horas desentrañando los gurruños de papel que abarrotaban la urna del senado, con el triple de volumen que los del congreso, aun siendo la misma cantidad. Aproveché para hacer un elefantito con una papeleta de la Falange.



Si ya me caían bien los de Izquierda Unida, su gesto ante los pésimos resultados de estas elecciones los hacen hoy por hoy los más entrañables seres políticos que en España han sido. Envían a todos los medios una nota de prensa que incluye la siguiente canción, que también vale para todos nosotros, que tras sentirnos poderosos por un día, volvemos a ser los de siempre:



07 marzo, 2008

Es un estado de ánimo