Diagrama
Son personas resueltas e inteligentes, elegantes pero no autocomplacientes. No son elegantes como lo son los políticos o los artistas, cuando lo son. Algunos ya se conocen de anteriores reuniones, y bromean sobre hechos pasados con claves personales. Otros se encuentran por primera vez y se intercambian tarjetas de visita.

Míralos ahora uno por uno. Te darás cuenta de que la sensación que has tenido no es de las personas sino del conjunto. Congelados. Por poner un ejemplo, reduciré la luz de la sala e iluminaré al tipo del traje azul claro, por ejemplo. Adelante a cámara lenta, fíjate bien. Está algo nervioso, se nota el esfuerzo que hace para disimularlo. Lo notas tú, porque ahora estamos ampliando la imagen y nos hemos situado ahí, desde donde ves bien esa zona de las sienes en la que late una vena engrosada, porque le oyes tartamudear más de lo normal, porque ahora la fecha sobreimpresa está señalando la causa de su estado alterado.
Es incapaz de mantener la rebanada de salmón ahumando en su sitio, sobre el pan, y ahora le ha plantado un dedo encima.
Cuando su interlocutor toma la palabra, él abre la boca demasiado y se esfuerza por morder correctamente, sin que el aceite rebose o se le desmonte todo en varios trozos (bastante bonitos). Un fino y rápido hilo de aceite se desliza por sus dedos hasta la palma de su mano, y su turbación se dispara.
Pero nadie se da cuenta, sólo él cree que todos le están viendo y están disimulando. Cree que todos contienen su gesto de reproche o de desagrado, y que lo toleran su indecoro por pura condescendencia. Qué equivocado.
Los demás -ahora lo verás- están disimulando, sí, pero disimulan otra cosa. Marcaremos ahora con un círculo la causa de cada uno. Observa la lista que se despliega a la derecha y luego la foto fija con los números correspondientes: hay dos hombres con caspa, tres con demasiadas cosas en las manos, uno ha cogido un canapé que no le gusta y no sabe dónde meterlo, a la única mujer del grupo le parece que todos la juzgan por ser la única mujer, y uno de los belgas se avergüenza de un nivel de inglés que es exactamente igual del de sus interlocutores.
No, no tomes notas, tan sólo obsérvalos y date cuenta de lo que llena sus ojos, de lo lejos que están unos de otros.
Muy bien -"Apaguen el simulador"-. Pronto te enseñaré a aprovecharte de todo ello. Puedes guardar en tu interior el más terrible de los secretos, si aparentas intentar ocultar algo trivial estarás a salvo. Si disimulas tu desamparo nadie sospechará de tu fuerza. Recuerda bien que no son como nosotros... son todos tan frágiles, tan peligrosos...




