06 mayo, 2006

Caída Libre (3)



-¿En qué piensas?-
me pregunta ella.

Como hace siempre. En esas tardes que pasan lentas, entre sonrisas sin objeto, con el sol lamiéndole a uno la piel sin demasiado esfuerzo, a través de la ventana abierta.

Lo pregunta porque me ve pensativo. Muchas veces estoy absorto, o tengo la mente en blanco, pero el ceño describe una ondulación casi imperceptible y parece que estoy preocupado en algo muy profundo. Esta vez estoy pensativo de verdad. Por primera vez, me doy cuenta de que no le puedo responder. Por primera vez, le miento.

- En nada.

Ya sé lo que viene después.

13 comentarios:

Minina de Cheshire dijo...

Todas las mujeres nos creemos con derecho a invadir hasta los más privados rincones de la pareja; hasta sus propios pensamientos.
No es afán posesivo, tampoco curiosidad morbosa. Es, sencillamente que, como los gatos, cuando nos adoptan el espacio y el tiempo pasa a ser nuestro. Caminamos por nuestros dominios sin plantearnos siquiera el derecho a la privacidad del otro.
No compartimos, nos fundimos; y al hacerlo todo pasa a ser tan nuestro como del otro. No es ni control ni invasión, sólo paseo.

Esto no es una excusa ni una justificación, tan sólo la constatación de un hecho. Asumirlo es el primer paso para evitar la invasión, para ayudar al otro a no mentir.

Vive y deja vivir, dicen. Pero ¿como voy a dejar que parte de mi propia vida vive sin mi, a mi lado pero en otro mundo?

Algún día aprenderé.

Balcius dijo...

Me devuelves mis palabras, dichas de tal forma que esta vez son más ciertas. Gracias.

De todas formas lo que aquí escribí no era contra ese entrelazamiento de vidas, que he experimentado con el máximo placer, pues adoro ese comportamiento felino. Adoro a las mininas y lo sabes. Me dejo atravesar y habitar por aquellas personas que pueden ocupar el espacio de mis sueños, y yo mismo lo hago en otras personas.

No aprendas, no dejes vivir, no dejes que venzan los refranes como lo hacen siempre en su obscena sapiencia ignorante de matices: habita la transparencia y el silencio.

En este texto, como en los dos anteriores, hablo del preciso instante de empezar a caer. Y no es tan doloroso, porque no hay fondo, no hay golpe. Va a ser una caída larga.

El bardo errante dijo...

Dicen los pobres diablos que toda caída empieza con un tropiezo. Incluso los ángeles caen, sean rumores o falsedades inyectades de tintes de verdad.
¿En qué piensas? Ah, la expresión, la formalidad, la inquisitoria espada que atraviesa el cuerpo y alma del pensador que quizá no piensa en nada. Un pequeño torbellino que acecha la intimidad, con sabor agridulce al descubrir que nos gusta importar. Sobretodo, importarle a quien dulcemente compone música con las cuerdas de nuestra lira.
Como dice otro de los muchos bardos errantes de Oniria: "En ocasiones, el hombre tropieza con la verdad pero, casi siempre, evita caerse y sigue adelante." (W. Churchill.)
Y es que caerse, muchas veces, solamente implica un sinónimo de descubrir verdades para las que no estamos preparados. Sea como sea, tras toda caída, toca alzarse y andar...

Balcius dijo...

Hermosamente escrito, bardo. Bienvenido.

De todas formas, todos entendéis la caída como algo negativo, y como le he dicho a alguien hace poco, la caída no es un problema, sino la posibilidad del suelo.

Pero hay caídas que duran siempre, y entonces no hay problema, es lo más parecido a volar. Por eso, después de "caída" viene "libre". En las tres historias, aunque el hombre se lo oculte a sí mismo, el tropiezo es intencionado, se precipita por sus ganas de volar.

Querer importar no es tan grave... para ocupar toda la mirada del otro no hace falta crecer mucho, llega con ponerse muy cerca.

innes dijo...

Yo no lo sé. ¿Qué viene después?

(Siempre he pensado que lo más importante, lo único, lo imprescindible, es hacer una buena acrobacia en la caída).

Balcius dijo...

¿No lo sabes?... siempre es lo mismo, "it's the same difference", oí hace poco.

Caída libre artística, realmente tendría que ser una categoría olímpica, un premio nóvel, tener una musa y ser integrada como una de las vías del Zen, del quadrivium y añadirla como una prueba en el Un Dos Tres.

Porqué no. Caída acrobática.

innes dijo...

No. Acrobacia en la caída. Es decir, salvar la vulgar caída (porque todas las caídas lo son) con una bonita acrobacia. Y no iniciar acrobáticamente la caída, porque caer así... ya no tiene mérito. Es... distinto.

Balcius dijo...

Sé lo que quisiste decir, pero no puedo aceptarlo, y por eso dí un giro (acrobático, por supuesto). Dado que insistes, me permitirás que me de por ofendido... todas las caídas son vulgares.

Debo aprender a aceptar lo vulgar. Siempre me ha costado mucho.

Tú por tu parte, deberías aprender a apreciar las cosas sin mérito.

Ambos aprenderemos, es cuestión de tiempo.

innes dijo...

¿Aprender a apreciar las cosas sin mérito?
No, Balcius, nunca.
Y ya sabes, ofende quien puede, y no quien quiere.
Un saludo.

Balcius dijo...

Lo mismo digo yo todos los días de las cosas vulgares... ¿hundirme en la vulgaridad, en la sordidez? Nunca.

Sin embargo, resulta que una mujer muy sabia, que tú conoces muy bien, me recomendó olvidar las lentes en casa, dejar de lado mi colección de telezooms, las anamórficas, la telecéntrica y los filtros, sólo ver con los ojos, aunque sea más feo, aunque no brille igual o tenga una perspectiva atractiva. Resulta que la señorita en cuestión tiene razón. No me atrevo a declarar sin más que ese consejo vale para todos, y que tú tengas que apreciar las cosas sin mérito tanto como yo las cosas sin glamour, pero parece ser que hay gente ahí afuera, gente real sin más méritos que sus manos, que nos lo agradecerían mucho.

Intento aprender todos los días. Es difícil.

innes dijo...

Eso yo lo respetaré. Pero no lo apreciaré. Nunca.
Y lo vulgar, tres cuartos de lo mismo.
Y sí, esa mujer, es sabia. Mucho.
Pero me temo que si yo me dejo las lentes en casa no es que vea todo de forma menos atractiva, sino que, sencillamente, no veo.
Es lo que tiene ser casi ciego y, por lo tanto, minusválido.

Anónimo dijo...

¿Y la autocomplacencia no es de las peores formas de la ceguera?

Balcius dijo...

¿Podrías desarrollar un poco eso, por favor? No sé a quién se lo dices; suena a ataque pero quiero evitar malos entendidos, tan habituales en estos casos.