Plan para una película
Tendría más que una belleza plástica, sería un pictograma.
Básicamente, las palabras de los protagonistas de la historia (un hombre, una mujer cinco años más joven y otra cinco años mayor) dejarían adivinar claves, propondrían símbolos. Al principio esta película sería parecida a la que vive dentro de La Noche de la Iguana, pero necesita evolucionar hacia otra cosa. Las palabras penetran, van creciendo los signos.
Los personajes secundarios quedarían inmediatamente identificados con esos símbolos, como si fueran encarnaciones de las palabras dichas. Todo se establecería en una red que se desenvuelve sin esfuerzo. Se entendería con facilidad aunque no sea verbalizable, pues las palabras se trascienden a sí mismas. A esa altura, esta película sería la que vive dentro de Hiroshima Mon Amour, y que hasta ahora no ha sido escrita. Pero continúa evolucionando.
La trama será muy sencilla, o más bien, sería muy sencilla si conociéramos las reglas que rigen mundo donde habitan los personajes, que cada vez se muestran más distintas y extrañas, si conociéramos las leyes, y sobre todo, si entendiéramos sus pudores. La naturalidad en que todo se desarrolla es tan sólo resultado de la ignorancia de la gente ante lo inusual de lo que sucede, lo inexplicable de lo que sienten.
Con el avance de la trama ya podrán mostrarse los acontecimientos extraordinarios, los mágicos, pues a nadie le extrañarían ya. Los personajes viven dentro de los ojos del expectador, que ya no existe como persona, que es sólo otra pantalla donde se proyecta el conjunto de lo inaprensible. Podrían entrar a esta altura los árboles del tamaño de islas, las maquetas, las alas de libélula, los mundos gigantescos girando, los sobrecogedores efectos digitales y ópticos... pero sólo después de las palabras, de los personajes secundarios, después de las leyes que los hacen necesarios, y por supuesto, DEBAJO de ellos.
Ni que decir tiene, los lugares serían también personajes, y hablarían a su modo.
La película acabará con el trío protagonista desnudos, abrazándose frente a un mar embravecido, y una larga toma del mar, sólo el mar...
Pero esta vez, tras años de cine y de largas tomas de mar, esta vez sabrán lo que quiere decir.
Básicamente, las palabras de los protagonistas de la historia (un hombre, una mujer cinco años más joven y otra cinco años mayor) dejarían adivinar claves, propondrían símbolos. Al principio esta película sería parecida a la que vive dentro de La Noche de la Iguana, pero necesita evolucionar hacia otra cosa. Las palabras penetran, van creciendo los signos.
Los personajes secundarios quedarían inmediatamente identificados con esos símbolos, como si fueran encarnaciones de las palabras dichas. Todo se establecería en una red que se desenvuelve sin esfuerzo. Se entendería con facilidad aunque no sea verbalizable, pues las palabras se trascienden a sí mismas. A esa altura, esta película sería la que vive dentro de Hiroshima Mon Amour, y que hasta ahora no ha sido escrita. Pero continúa evolucionando.
La trama será muy sencilla, o más bien, sería muy sencilla si conociéramos las reglas que rigen mundo donde habitan los personajes, que cada vez se muestran más distintas y extrañas, si conociéramos las leyes, y sobre todo, si entendiéramos sus pudores. La naturalidad en que todo se desarrolla es tan sólo resultado de la ignorancia de la gente ante lo inusual de lo que sucede, lo inexplicable de lo que sienten.
Con el avance de la trama ya podrán mostrarse los acontecimientos extraordinarios, los mágicos, pues a nadie le extrañarían ya. Los personajes viven dentro de los ojos del expectador, que ya no existe como persona, que es sólo otra pantalla donde se proyecta el conjunto de lo inaprensible. Podrían entrar a esta altura los árboles del tamaño de islas, las maquetas, las alas de libélula, los mundos gigantescos girando, los sobrecogedores efectos digitales y ópticos... pero sólo después de las palabras, de los personajes secundarios, después de las leyes que los hacen necesarios, y por supuesto, DEBAJO de ellos.
Ni que decir tiene, los lugares serían también personajes, y hablarían a su modo.
La película acabará con el trío protagonista desnudos, abrazándose frente a un mar embravecido, y una larga toma del mar, sólo el mar...
Pero esta vez, tras años de cine y de largas tomas de mar, esta vez sabrán lo que quiere decir.










4 comentarios:
Balcius, cada día eres más críptico para mí. Empiezo a entender la sensación que tienen quienes ven crecer a un niño y al llegar a la adolescencia casi no le reconocen ni le entienden. Evolucionas, te metamorfoseas de un instar a otro, distinto de cada vez, pero manteniendo la identidad. Como el saltamontes.
La única referencia remotamente cercana que me produce tu último escrito es la de las vanguardias de los años 30. Y eso me pilla lejos e ignorante. Tus creaciones empiezan a sobrepasarme. Espero no dejar de entenderte del todo.
La sensación de la que hablas la entenderás antes que yo, estoy seguro. Pero no hay para tanto, es sólo una peli. Cuando el proyector se apaga, nada ha cambiado. Y ese es el problema, decía Michel Hanneke que lo mínimo que le pedía a una película es que le cambiara la vida, ya que había pagado 25 francos para entrar.
Ahora soy yo quien manifiesto mi ignorancia, así quedamos todos iguales, ¿de acuerdo? Te ruego me expliques por qué un saltamontes. No estoy familiarizado con su ciclo vital.
Y no te preocupes, no es que evolucione, sólo es que voy y vengo. No nos perderemos de vista.
Existen varios tipos de metamorfosis en el mundo de los insectos. Corto y pego de esta web:
http://www2.udec.cl/entomologia/Postem.htm
"Hemimetabola: (=incompleta; =simple; =directa). El animal recien emergido del huevo es similar a adulto y debe perfeccionar su sistema reproductivo y algunas estructuras tegumentales, aqui podemos distinguir tres tipos:
i.- Ametabola: Protura, Thysanura y Collembola.
ii.-Paurometabola: Orthoptera, Isoptera y Hemipteras (con ninfas)
iii.-Hemimetabola: Ephemeroptera, Odonata y Plecoptera (con naiades: que es una forma inmadura acuática que posee tráqueobranquias; son algo similares al adulto, excepto por el tamaño y proporciones estructurales) "
La ninfa del saltamontes se parece mucho al adulto excepto en el tamaño y en las características citadas más arriba. Viendo tu evolución Balcius, me acuerdo del desarrollo del saltamontes. Cada estadío intermedio se parece más al adulto y menos al que deja atrás. Un desarrollo gradual en fases discretas, no continuas como el humano. Y este post me causó la impresión de asistir a un cambio de muda hacia un nuevo instar (estadío)
Ya veo. Quieres decir que leyendo lo que escribo se hace evidente que debo perfeccionar mi sistema reproductivo??
Gracias por la explicación. Rigurosa y precisa como siempre. Desconocía el término "instar". Jugosas palabras nuevas!! Un abrazo.
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