15 agosto, 2006

El Juego de las Películas (4)


(ver reglas)

Inesperadamente hay una puerta.

Al principio podríamos cantar "Summertime", por el trigo, por el amarillo, porque vivir es tan fácil.

Hay de pronto una puerta llena de hormigas, tan minúscula que todo lo atrapa ("su dueño aún podría estar vivo", inquietante posibilidad de que lo esté, inquietante posibilidad de que no lo esté), pútrida cueva, algo late en ella.

No es como toda las cuevas a las que gritas y te responden con un eco mojado, ésta sólo te escucha, silente y llena de hormigas. Habla, sí, pero de otra forma, de degeneración, de algo perverso, puerta caracol quieto.

Esa canción a punto de romperse -momma loves ya- , siempre, un deslizarse por donde no hay soporte -¿qué coño estás mirando?-, nada de lo que nos hace cómoda nuestra miseria -los hombres están locos, meten su locura en mí y se calman, luego yo estoy loca-, dulzuras de lenguas rotas -es un mundo extraño, Sandy- y un falso final feliz, porque prefiere ruiseñores aunque sean muertos, porque ha conocido la realidad y no puede soportarla, y es mejor en attrezzo. Como siempre.

9 comentarios:

Danae dijo...

Pégame

No hay placer en el dolor

Pégame

Pero por un instante volvemos a sentir

Pégame

Es un grito de socorro

Pégame

El más desgarrador

Pégame

Le devuelves un aliento de vida

Pégame

Y pierdes algo de la tuya

Pégame

Balcius dijo...

Me alegra volver a verte, Danae, tan hábil, además.

Lo más violento de la escena tal vez sea la sonrisa de ella tras el sonido de su cabeza contra la pared, tal vez sea no entender lo que pasa dentro de ella, o entender a medias. O de pronto darse cuenta.

Me ha gustado mucho tu movimiento.

slavia dijo...

Y vos estuvo siempre ahí? Leyendo a Hölderlin y cayendo, desde hace tanto?
Motivos... los del maestro Pessoa, porque para ser natural a veces es necesario ser infeliz.

jatqlz dijo...

Es un auténtico drama de escena, pero no podemos quitar los ojos de la pantalla. Por eso impresiona tanto: porque es posible. Y hay que evitarlo. A cualquier precio.

Balcius dijo...

No, slavia (la que escucha las lenguas muertas con la piel), no he estado siempre aquí, apenas seis meses ya de caída, contra tantos años de no reconciliarme del todo con la ley de la gravedad y de no asumir la gravedad de las cosas.

Mentar a Pessoa aquí me parece sencillame genial. Dudo muchísimo que nuestro director haya leído el Libro del Desasosiego, y su forma de plantear la amargura y la angustia blanda de no poder aceptarse es muy distinta, radicalmente distinta. Precisamente por eso la relación me ha parecido genial.

Sub-juego, deudas (incluso involuntarias) de la película con escritores latinos, y eso incluye a Sófocles, por supuesto. Curiosamente cuando la ví por primera vez me encontré pensando en algunos escritores mejicanos.

Danae dijo...

No sé si habrá leído a Pessoa, pero en una entrevista que vi confesaba que la única película que había visto de Buñuel era "El perro andaluz"... Me decepcionó mucho escucharlo, la verdad. ¿Qué ha estado haciendo todos estos años??? (Vale, estoy bromeando, pero realmente me parece imperdonable)

Balcius dijo...

jatqlz, has quedado realmente favorecido en la foto, un placer verte.

Pero no sé si estoy de acuerdo con tu movimiento, demasiado del lado de la realidad, algo moralista dentro de un marco en el que la moral se resquebraja en nuestras manos mientras descubrimos que así es como somos por dentro, el calor humeante de una víscera viva siempre nos sorprende, ¿eso está ahí dentro? ¿de verdad?

La necesidad del golpe, lo sucio ("te quiero corrupta, abyecta, te quiero", decía a su amante en 1984), y aquí "tengo dentro de mí tu enfermedad".

Es otra cosa, jatqlz, no es una violencia que haya que evitar porque está mal pegar, y hay que atarse los zapatos. Se trata de ese rechinar de dientes, del golpe que permite vivir, hasta querer, sin que nos arrebate la verdadera violencia, la que llevamos dentro, que grita sus incestos, sus crímenes, y haga lo que se haga, aun chorreando sangre, sigue siempre de pie.

No es la violencia "de género", ni de número ni de tiempo verbal, esto escapa al pastoso lenguaje de los telediarios.

Balcius dijo...

No sé qué decirte Danae, tal vez sea mejor así. Quiero decir, que su no linealidad en el relato y ciertas relaciones en el lenguaje poético visual sean genuinas, y no un continuo homenaje a maestros o una continuación de la obra de otros. Que esté allí el drama del hombre en la morada de los Dioses o los Titanes, y que nunca se haya leído un puñetero texto clásico. Que la absoluta desnudez de Dorothy sea aun más desnuda (pocas veces he visto a alguien tan despojado de toda posibilidad de esconder) porque no es una referencia literaria ni pictórica ni tan siquiera cinematográfica.

Por desgracia no es así, las corrientes de la historia nos arrastran y si bien Nietzsche no inspiró a Cervantes, sí lo hizo a Pierre Menard. Y tantos críticos analizarán una y otras veces sus películas viendo referencias a Simón del Desierto, a Viridiana, una y otra vez sin duda a El Ángel Exterminador, y lo malo es que tendrán razón, sin importar que todo haya sido un gran malentendido.

Doctor dijo...

"Alguien escribe cartas de amor con la voz de Ketty Lester, directamente desde el corazón, pintando muecas en los labios con carmín bajo la noche sórdida y el espejo de una linterna moviéndose como la llama de una vela eléctrica que se quiere apagar" :):)

Un saludo Balcius... :):)

Doctor