05 septiembre, 2006

Slapstick


No es el género favorito de casi nadie, pero os reís cuando las veis. Resbalones, sopapos, un elefante en la piscina (también hay Henry Mancinni y grandes directores en el género).

"Nos estamos cargando el planeta", melodrama, película ñoña. Melodrama irrisorio, pues muy poco puede hacer esta mísera criatura contra la colosal masa del planeta, que aún así es ridículamente pequeño... Un míseramente pequeño planeta cuya costra más superficial, solidificada, en cualquiera de sus movimientos de fricción o reajuste desprende más energía que la de todas nuestras armas nucleares y combustibles fósiles juntos. Es cierto, no me miréis así, los terremotos grandes están causados por la relajación de la energía conservada elásticamente por la roca, y es normalmente mayor que toda la energía producida y consumida por el hombre desde la revolución industrial.

Bueno, el planeta no, pero sí la vida. Pobre presuntuoso, la vida, dice. Aguantó impactos de meteorito, cambios químicos bruscos de la composición de la atmósfera, reacciones termonucleares sostenidas acontecidas en el interior del manto terrestre (aun queda un Hot Spot, pero muy poco activo, de donde surgió Krakatoa, para ubicarnos) y no va a soportar lo que le hagas tú con un spray de laca para el pelo, ¿verdad? Eso sí, estamos habituados a considerar "la creación" (sí, esa de la que somos dueños) como el conjunto de los sistemas más inestables, los más complejos: superdepredadores en plan jaguar, pavos reales, millones de variedades de orquídeas, mariposas más grandes que la mano y árboles de esos de buena sombra y que huelen tan bien, cargados de frutos. Derroche energético de ecosistemas que pueden permitirse invertir en belleza.

Eso sí, eso sí que es fácil de destruir, y de hecho lo vemos a menudo. La vida no se acaba, cambia, tiende hacia cosas más resistentes mientras no pueda explotar de nuevo en una mutación de colores y formas. El hombre pues ni puede acabar con la tierra, ni probablemente con la vida,.. pero siendo tal vez el único ser con sentido estético desarrollado, con lo que sí puede acabar es con la belleza. La maté porque era mía.

Habréis visto algunas de esas comedias Slapstick, de enredo... muchas tienen el mismo esquema. Cuanto más intenta el torpe protagonista arreglar el desaguisado producido por su acción, más lo complica, y se obliga a continuar haciendo cosas, ya sin poder escapar del estropicio. Vemos al hindú de manos torpes, aparece Mr. Bean y su gesto de autosuficiencia anticipa la desgracia...

Ante el drama del cambio climático, gobiernos se plantean tomar medidas serias que eviten la desertización o al menos ayuden a paliar la sequía sufrida por algunas zonas de la tierra. Entre las técnicas están la lluvia inducida por haluros de plata, que causa la precipitación de la humedad por condensación sobre los cristales de alta superficie específica (el platino funcionaría mejor, pero sería un derroche inadmisible). También se han inventado recientemente algo muy ingenioso, que se puede combinar con lo anterior para inducir el ciclo necesario, pues está claro que si en el aire no hay humedad superficial de poco vale plagar el cielo de plata, oro o mercurio. El sistema consiste en disponer una amplia tela asfáltica que se extendería en varios kilómetros cuadrados, que se sostendría en flotabilidad nula, mediante un sistema de flotadores y contrapesos, a una distancia fija bajo la superficie del mar. La misión de esta tela asfáltica no es otra que la de usar la energía solar para provocar artificialmente la evaporación de grandes masas de agua, loable el emplear una energía tan disponible como el sol, por mucho que las especies vegetales y animales que viven inmediatamente debajo de esa tela asfáltica tal vez no lo consideren tan "ecológico".

Habrase visto tal irresponsabilidad, si no podemos ni predecir el tiempo en un sistema inalterado más allá de tres días, si la combinación de factores implicados y su inpredicibilidad son inmensos, y la sensibilidad del sistema a pequeñas variaciones es brutal... ante una situación temporal de sequía que puede proceder de inestabilidades naturales, o bien de alteraciones producidas por acción humana, lo único que se les ocurre hacer es introducir nuevas intervenciones en el sistema caótico del clima. Y cuando más intentas arreglar el problema, más lo lías. Pero que tire la primera piedra quien no se ha comportado así, quien no sea un torpe de película.

10 comentarios:

Marauder dijo...

ARG!!
¡¡Intentar manpular el equilibrio de evaporación de un océano!!
Eso no es Slapstick, eso es una peli de terror. El mar es el que rige los caprichos del clima. Intervenir en su dinámica es como hacer una operación de neurocirugía con un hacha oxidada. Tened en cuenta que una variación en el rumbo de la corriente del Golfo de México devolvería a Europa a la Edad de Hielo. Y no estaría Scratch para hacernos divertida la experiencia.

Balcius dijo...

Nunca me hizo mucha gracia esa rata obsesa (ya sé, ya sé, que no es un roedor sino un insectívoro maniático).

Sin embargo, por esa mismo inocente sadismo de los niños que se ríen al ver al coyote aplastado por un yunque, un piano de cola o una roca de 1500 toneladas, (aproximadamente diez metros de diámetro), yo sí considero graciosa la actuación torpe del Hombre contra los Elementos.

Me reí muchísimo cuando conocí la historia de los ingleses en Australia; cómo los famosos conejos que soltó Austin para tener diversión (caza los fines de semana). Como los canguros no comen conejos, la proliferación fue brutal en muy poco tiempo, acabando con las praderas, y hubo que construir una verja de 3000 kms de perímetro para irlos cercando. Sabrás la solución que tomaron cuando la población superó los 300 millones y se reían de las vallas: el Control Vírico, liberaron calicivirus para provocar infección hemorrágica controlada, pero parece que no fue demasiado controlada: la velocidad de descenso del conejo está totalmente fuera de control, como la de aumento de canguros (se ha multiplicado por seis en diez años, en algunas regiones). Cuidado.

Algo parecido pasó con las vacas, en Australia descargaron vacas y las pusieron a pastar en los prados, sin pensar en algo tan tonto como que en Australia, no habiendo este tipo de procesadores masivos de hierba, no existen escarabajos peloteros, por lo que la hierba quedaba enseguida cubierta de residuos que nadie procesaba. Pues bien, los muy listos descargaron escarabajos peloteros, que introdujeron un tremendo desequilibrio en la cadena alimentaria y en el equilibrio entre la comunidad local de insectos, junto con las propias vacas. Curiosamente el resultado, no se sabe bien por qué vía, fue complicado, incluyendo la aparición de una nueva especie de inmenso mosquito de una ferocidad más que notable. Recientemente la Queensland Bureau of Sugar Experimental Station ha introducido sapos para controlar los insectos que anidan dentro de sus cultivos, como ciertas avispas. A ver qué pasa, estoy ansioso por saber de ello (la SCIRO se lava las manos).

El Kudzu, una variedad japonesa de enredadera muy alta, fue introducida en Estados Unidos para ayudar a retener el suelo en sistemas de avance rápido de desertización o con riesgo de desprendimiento por lluvias. Pues bien, como quiera que las puñeteras se reproducen sin pedir permiso, y las semillas vuelan, se convirtieron pronto en una plaga que crecía en cualquier lado (esa se supone que es su ventaja), creciendo tan alta que dejaba sin luz la vegetación local, llegando a asfixiar y matar varias especies de arbustos y cáctus que ahora están diezmados (Por cierto, de la raíz del Kudzu se hace un té que lo cura todo, os lo garantizo).

Hay más ejemplos, todos ellos tronchantes, todos ellos muy simpáticos si los comparas con la imagen bíblica de Dios diciéndole al hombre "aquí tienes a todos los seres de la creación, sírvete de ellos" (si Dios levantara la cabeza...), o la idea de un hombre diciendo "somos peligrosísimos para los delicados seres vivos, la humanidad destruirá la naturaleza".

A ver si no va a ser al revés.

Anónimo dijo...

¿Todo, todo?

Balcius dijo...

¿Todo todo qué? No entiendo la apostilla, o pregunta, o lo que sea. Ilústreme.

Lucinda dijo...

No sabía que se denominaban así; pero si tengo una, es "El Guateque", como cabía esperar, conociéndome.

Balcius dijo...

Cabía esperar, Lucinda, por supuesto. Por eso Mancinni, el elefante y el hindú. Uno que sabe.

;)

En realidad, El Guateque no es slapstick, ese género está más ligado a Laurel y Hardy, Chaplin, Buster Keaton, etc.. Viene de los sopapos que se dan los actores unos a otros, para los que se usa un efecto sonoro efectuado con un battaccio (o slap-stick), un instrumento de percusión consistente en dos láminas de madera unidas por una bisagra. El uso cómico de este instrumento viene de muy antiguo, de la edad media como mínimo, no sé si de antes, en el teatro, guiñoles y en representaciones cómicas callejeras.

Así pues se refiere a comedias menos refinadas que las de Blake Edwards o Billy Wilder, pero a las que éstos deben mucho.

¡Qué pesado me pongo cuando quiero!

Anónimo dijo...

Balcius dijo...

Vale, vale... ya me callo. :)

Jorge dijo...

A mi lo de la tela asfáltica negra flotando en el mar no me parece tan mala idea.

Lo que no sé es porque lo hicieron hace unos años en las costas gallegas, si en Galicia no tienen problemas de sequía.

Será que los políticos saben más que yo de todo esto.

Y la gente ¿porque se enfadó y se empeñó en quitarla?

Buen Blog, felicidades.

Balcius dijo...

Gracias por tu visita, jorge. Estudiaré el caso de Galicia (por lo que me toca) y si averiguo motivaciones -tanto de ponerla como de quitarla- te las comento.

Supongo lo de siempre, afan de notoriedad, miedo, ignorancia, por uno y otro lado, pero prefiero documentarme antes de opinar a la ligera.