De nuevo, estaré unos días fuera. Recuerdo a todos mis lectores (que por definición sois todos vosotros, que este mensaje leéis) que siguen abiertos todos los juegos de las películas, salvo tal vez el primero que sí puede considerarse bien cerrado, así como otros juegos que se han ido abriendo por el camino.
También os recuerdo a todos que podéis mandar contribuciones, que este sitio es como es pero puede ser de cualquier otra forma, que pondré planes, juegos, etc... que me mandéis en plena caída libre, con mención al autor, claro.
Pronto escribiré, le debo más de un texto a más de una persona. Un abrazo a todos. Este es el único post que se verá distinto en cada pantalla, el único en el que se notará a las claras lo que en realidad pasa siempre: que el significado no lo da quien escribe, sino quien lee.
Recuerdo muchos restaurantes en Japón, su mayor atractivo es que te traen los ingredientes y la comida te la haces tú. Especialmente divertidos los Sabu-Sabu y los TakoYaki
No sólo es divertido (y un vicio) recargar la página una y otra vez para jugar con los colores; sino que despues puedes sentarte a contemplar el resultado y proyectar imágenes (como hacemos con las nubes). Tiene el encanto de lo efímero, lo que no te puedes llevar contigo. Cada vez que abres la página, que recargas, comienza el juego... y cuando acaba no queda nada. Salvo el disfrute, claro, que, después de todo, es lo más importante.
Ya estoy de vuelta, lucinda, ha sido corto. Un breve viaje por las Europas, ya os contaré. Curiosamente es así, el arte no necesita explicación para ser entendido, sino vivencia. Hace poco comenté con Marauder el problema del color, la preparación de pigmentos, la investigación sobre la pureza de las sensaciones a través del color, y cómo de todo aquello salía la posibilidad de entender a Yves Klein, que de otra forma parece un tío loco que lo pinta todo de azul.
Pasa lo mismo con Pollock. Arroja con violencia los trazos, prueba a dejar untarse el lienzo... experimenta. Puede que luego mires sus obras de otra forma.
Además está el asunto de las reproducciones. Muchas veces he visto cuadros en reproducciones que no me llamaban la atención, los de Saura, por ejemplo, esa obscena masa gris. Al verlos en vivo se me erizaron hasta las amígdalas, aquello fue impresionante, me gustó mucho, y sobre todo me impactó.
Tuve la suerte de ir a la exposición que hicieron en el Quirinale de la colección de Peggy Guggenheim, y lo mismo. Pude ver los Lietschenstein, Pollock, Warhol, etc... y pude sentir lo que eran, en serio, sin libros ni críticas de por medio. Te aseguro que ví mucho más en Pollock de lo que creí que podía haber. Sencillamente, hay que verlo.
Sí, Minina, ¿verdad que da gusto escribir Caída Libre? Quería que lo probarais, aunque fuera sólo un día.
El placer de crear siempre es efímero, lo creado permanece, pero el producto no es lo mismo que el acto. Por eso alguna gente trabaja en constante transformación de la obra, porque no quieren perder eso.
Los actos creativos efímeros son hermosos... pero si alguien encuentra algo especialmente hermoso en su pantalla después de jugar, que imprima pantalla, y si le apetecel, que me lo mande y vemos qué tal es. En caso de que sea especialmente interesante, lo publicamos aquí mismo, junto con un crédito a su autor.
Para dar un sentido más artístico al asunto, procuraré ser totalmente subjetivo y arbitrario en el juicio.
Traza en una cámara de niebla del decaimiento de un par muón-pión, tras una colisión de partículas en la que se concentra la propia historia del cosmos.
9 comentarios:
De nuevo, estaré unos días fuera. Recuerdo a todos mis lectores (que por definición sois todos vosotros, que este mensaje leéis) que siguen abiertos todos los juegos de las películas, salvo tal vez el primero que sí puede considerarse bien cerrado, así como otros juegos que se han ido abriendo por el camino.
También os recuerdo a todos que podéis mandar contribuciones, que este sitio es como es pero puede ser de cualquier otra forma, que pondré planes, juegos, etc... que me mandéis en plena caída libre, con mención al autor, claro.
Pronto escribiré, le debo más de un texto a más de una persona. Un abrazo a todos. Este es el único post que se verá distinto en cada pantalla, el único en el que se notará a las claras lo que en realidad pasa siempre: que el significado no lo da quien escribe, sino quien lee.
Pues gracias por dejarnos ser nosotros mismos durante un rato.
¿Lo dices en serio? ¡Me alegro! :)
Recuerdo muchos restaurantes en Japón, su mayor atractivo es que te traen los ingredientes y la comida te la haces tú. Especialmente divertidos los Sabu-Sabu y los TakoYaki
Buen viaje. Un abrazo.
¿Adónde partes, Balcius? No tardes.
Por cierto, muy interesante. POr fin una explicación a los cuadros de Pollock. Con lo que le odio...
:) Muy interesante, y seguro, mucho más participativo que cualquier otra instalación artística de las que me obligan a visitar en la facultad.
Besos.
No sólo es divertido (y un vicio) recargar la página una y otra vez para jugar con los colores; sino que despues puedes sentarte a contemplar el resultado y proyectar imágenes (como hacemos con las nubes). Tiene el encanto de lo efímero, lo que no te puedes llevar contigo. Cada vez que abres la página, que recargas, comienza el juego... y cuando acaba no queda nada. Salvo el disfrute, claro, que, después de todo, es lo más importante.
Ya estoy de vuelta, lucinda, ha sido corto. Un breve viaje por las Europas, ya os contaré. Curiosamente es así, el arte no necesita explicación para ser entendido, sino vivencia. Hace poco comenté con Marauder el problema del color, la preparación de pigmentos, la investigación sobre la pureza de las sensaciones a través del color, y cómo de todo aquello salía la posibilidad de entender a Yves Klein, que de otra forma parece un tío loco que lo pinta todo de azul.
Pasa lo mismo con Pollock. Arroja con violencia los trazos, prueba a dejar untarse el lienzo... experimenta. Puede que luego mires sus obras de otra forma.
Además está el asunto de las reproducciones. Muchas veces he visto cuadros en reproducciones que no me llamaban la atención, los de Saura, por ejemplo, esa obscena masa gris. Al verlos en vivo se me erizaron hasta las amígdalas, aquello fue impresionante, me gustó mucho, y sobre todo me impactó.
Tuve la suerte de ir a la exposición que hicieron en el Quirinale de la colección de Peggy Guggenheim, y lo mismo. Pude ver los Lietschenstein, Pollock, Warhol, etc... y pude sentir lo que eran, en serio, sin libros ni críticas de por medio. Te aseguro que ví mucho más en Pollock de lo que creí que podía haber. Sencillamente, hay que verlo.
Sí, Minina, ¿verdad que da gusto escribir Caída Libre? Quería que lo probarais, aunque fuera sólo un día.
El placer de crear siempre es efímero, lo creado permanece, pero el producto no es lo mismo que el acto. Por eso alguna gente trabaja en constante transformación de la obra, porque no quieren perder eso.
Los actos creativos efímeros son hermosos... pero si alguien encuentra algo especialmente hermoso en su pantalla después de jugar, que imprima pantalla, y si le apetecel, que me lo mande y vemos qué tal es. En caso de que sea especialmente interesante, lo publicamos aquí mismo, junto con un crédito a su autor.
Para dar un sentido más artístico al asunto, procuraré ser totalmente subjetivo y arbitrario en el juicio.
Luego hacemos un test de manchas.
Jejee me ha salido un kandinski...es divertido ¿de dónde salen estas cosas?
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