16 enero, 2007

Plan para un Cuento Corto


La idea no es mía, es cortesía de los servicios jurídicos de distintos operadores de vuelos internacionales.

La cláusula en cuestión es la que sigue:

"Si el viaje del pasajero termina o tiene una escala en un país que no sea el de salida, puede aplicarse el Convenio de Varsovia, rigiendo dicho Convenio en la mayoría de los casos, limitando las responsabilidades de los transportistas por muerte o lesiones personales, y por pérdida de equipaje o daños al mismo."


Las palabras desencadenantes son, por supuesto, muerte o lesiones personales. El destino, la muerte, el viaje y las maletas. No se nos olviden las maletas llenas de calcetines, y en su caso la muerte.

Pero ved cuántos elementos facinantes nos ofrece esta cláusula. Entiendo que el Convenio de Varsovia exime de responsabilidades al "transportista", al acarreador de bultos humanos, los bultos lesables -en muchos casos lesos ya de por sí- con ansias de escapar hacia el peligro sabiendo de su propia vulnerabilidad.

¿Es que alguien sabía que, en alguna conferencia en el centro del frío, las compañías de transporte aéreo decidían con los poderes internacionales la suerte de los incautos? Se hace referencia a Varsovia y todos asienten, pero, ¿cuántos conocéis el contenido de ese Convenio?... el poder, la sombra, y aquella frase de Inferno: "lo único cierto es que los muertos rigen los destinos de los vivos". Buenos ingredientes, no me digáis que no.

Fijaos en un delicioso detalle que el resbaladizo lenguaje legal nos regala: "en la mayoría de los casos". También está, entonces, la excepcionalidad. Es muy interesante, y además daría muy buena impresión al lector un cuento que explote una excepción nunca imaginada, apoyándose en un profundo trabajo de documentación previa sobre las excepciones al Convenio de Varsovia y la lucha de un hombre contra un aparato burocrático que ni conoce sus propias reglas. Aportar una "minoría de los casos", es una de las claves de un buen cuento.

Os tengo que confesar algo. Reconozco que lo que lo que me hizo sentir curiosidad por el texto fue la frase siguiente:

"Si [...] termina o tiene escala en un país que no sea el de..."


Fue un despiste mío, una interpretación errónea del texto. Me confundí, y creí entender que un oscuro Convenio dejaba al pasajero a su suerte, si el avión acababa excepcionalmente en un país distinto al de DESTINO. Pensadlo: no sabemos lo que pasa debajo de la capa de nubes; tal vez suceda que, al aterrizar, el país de destino ya no exista, que una guerra o una invasión se lo haya tragado, que lo hayan cambiado por otro o se haya movido de sitio. En todo caso, Vasovia, la muerte y las maletas adquieren otro sentido completamente distinto cuando uno llega a donde no sabe, y sus lesiones personales (cuanto más su desconcierto y ropa interior) dejan de tener una filiación y un responsable. Entonces la vida se transforma en incertidumbre, pues todo el mundo sabe que la realidad es el conjunto de cosas con soporte jurídico y atribución de responsabilidades. Entonces, incluso si la circunstancia es real, sólo cabe el cuento corto, o la novela en el mejor de los casos, y esta circunstancia que he tardado varios párrafos en explicar, un buen escritor la podría plasmar en un sutil e impactante primer párrafo. A partir de ahí, la literatura.


Otro día os leo un prospecto de un medicamento, son incluso más interesantes.

10 comentarios:

novengoenningunlibro dijo...

Me encanta tu sentido del humor :)
Espero con impaciencia el escrito del prospecto médico
Besos

marta de esparta dijo...

o sea, que morimos en un vuelo se lavan todos las manos por culpa de los polacos... qué fácil es hacer convenios para quitarse muertos de encima y cuánto les cuesta ponerse de acuerdo para asumir responsabilidades :(

Portorosa dijo...

Es genial ese "Si el viaje del pasajero termina o tiene una escala en un país que no sea el de salida", dicho como si fuera algo raro, algo excepcional.

(Oye, lo de la otra FAES del otro día está muy bien)

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hace tanto tiempo que no te leía que ya no sé (por donde) seguir.

Esther dijo...

Ey, es fantástico. Me gustó. Lo cierto es que, a veces, nos encontramos en la calle, en el supermercado, en la gasolinera, en el tren... con sentencias a las que no damos la más mínima importancia, y que pueden contener la chispa necesaria para iniciar la escritura.

Minina de Cheshire dijo...

No sé si me río de pena, de enfado o de asco. Pero si no me lo tomase como tu, querido Balcius, me volvería un ser francamente amargo.

Alma-x dijo...

¿No se dice que Kafka se inspiraba en los 'dossieres' y resoluciones judiciales que caían en sus manos por cuestiones profesionales?

Un saludo, Balcius, a mí también me encantó lo de la FAES del otro día.

Un saludo y un placer leerte

Balcius dijo...

Qué buena respuesta, qué maravilla. Me encanta teneros por aquí, un abrazo a todos.

Alma-x, si te digo la verdad, a veces leyendo textos judiciales me da la impresión de que Kafka se quedó corto. Creo que algo puede decir portorosa al respecto.

Minina (y Marta, que no sé si me contesta tan en serio como parece), para desdramatizar el problema, lo primero que tuve que hacer es dramatizarlo: es la típica cláusula que nadie lee, que no hace daño, que no es peligrosa, hasta que sucede algo. Lo malo es que siempre sucede algo, pues vivir es justamente una colección de sucesos. Sé que me contradigo, se trata de eso también. Contradicción, imposibilidad y acto, ¿verdad, esther? Eso también es escribir.

Reitero: un abrazo a todos.

Angel Arias dijo...

Te he votado, porque tu blog me parece trabajado, interesante y serio. No vas a ganar, salvo que tus amigos entren cada dia para votarte. Pero, ¿te importa eso?

Balcius dijo...

Hola Ángel. Muy agradecido, pero no solo no me importa no ganar, sino que ni me interesa recibir votaciones. Me llega y me sobra recibir comentarios interesantes que contribuyen al blog.

Una persona observadora como tú (he mirado tu blog, eres un habilísimo diseccionador de lo cotidiano y de lo inusual) se habrá fijado en dos cosas:

- la mayoría de las entradas apelan a la participación de los lectores, para que transformen el sentido o hasta el contenido de lo escrito. Este blog no lo hago yo, lo hacemos muchos, de alguna forma.

- No he publicitado mi participación en el concurso de ninguna manera. No hay una entrada en que se hable de ello ni un banner ni nada similar. Mis "amigos", de hecho, ni saben de ello. Estoy inscrito para poder votar yo mismo, porque creo que es mi deber evitar desastres como los de otros años, y porque no me sentiré autorizado para opinar de los resultados si no participo yo mismo. Corresponsabilidad, se llama.

Así que, más que agradecerte el voto, te agradezco, y mucho, el reconocimiento y el elogio. Ahora vamos a lo que vamos: ¿qué te parece el plan para un cuento? ¿te animarías a escribirlo? ;)

PD: te dedico la próxima entrada, espero que sepas entenderla. Un abrazo.