The day after the night before
El día que sigue a un acontecimiento trascendental es siempre el más normal de todos. Incomprensiblemente, nada ha cambiado, hemos votado "con todas nuestras fuerzas" y cada cosa sigue en el mismo sitio, y sigue estando uno igual de cansado o contento o enamorado, la lluvia sigue mojando lo mismo, y las horas pasan. Y pasan. Ni llega para tema de conversación.
Un compañero ha sido presidente de mesa. Ha conocido y sufrido la maquinaria de la democracia, y si bien a todos nos alegra la alta participación, en su caso supuso volver a casa pasadas las once. Sus problemas con los interventores o lo complicado que es contar los votos del senado resultó ser mucho más entretenido que la propia política nacional.
Recuerdo haber leído un cuento corto, aunque no recuerdo de quién era. La verdad es que recuerdo el cuento, pero se me ha olvidado la sensación de estar leyéndolo, eso me permite sentir que lo estoy inventando yo mismo. En el cuento se hace saber hábilmente al lector que estamos en pleno día de elecciones y que el narrador está viendo entrar a la gente que viene a votar, aunque no se explica si es el presidente de la mesa, o algún otro ser que no tiene otra cosa que hacer. Explica cómo la gente llega y se mete en las cabinas para votar, y ahí pasa tiempo. Se da cuenta de que mucha gente humilde llega con la papeleta de su casa, pero hombres y mujeres con aspecto importante e inteligente, se meten en la cabina y pasan tiempo ahí, pensando, y uno desearía ver a través del sobre para entender. Llega un hombre con aspecto aun más inteligente, y pasa aun más tiempo.
Cuando entra un hombre vestido de negro, con aspecto grave y un ceño ligeramente crispado que coronaba una mirada profunda y oscura, el narrador siente curiosidad y no se pierde un segundo su entrada en la sala, su forma de mirar alrededor y reconocer la habitación, su entrada elegante y cautelosa en la cabina y cómo cierra, enérgicamente, la cortinilla. Y pasa un minuto, y pasan dos. Y pasan varios minutos y el hombre de aspecto inteligente sigue reflexionando frente a los casilleros plagados de papeletas. Al fin se oye una palabrota, y tras unos segundos, se oye caer una moneda.
El análisis más inteligente del resultado electoral es curiosamente el que hizo el diario El Mundo. Si hay algún periodista de El Mundo en la sala, ruego me disculpen el "curiosamente", es simplemente que estas cosas suelen verse mejor desde fuera que desde dentro. El Mundo titulaba algo así: "España encarga a Zapatero que la saque de la crisis". Efectivamente, no sé si es para alegrarse que te den el poder ante semejante marrón. Los que envidian o miran con desprecio a quienes ostentan ese poder, normalmente son los mismos que no quieren ni ser presidentes de la escalera. Los poderosos somos nosotros, con ese papelito en la mano. Ese día nos podemos hacer querer.
Si es cierto lo que se dice de la perspectiva, posiblemente él sea quien menos se de cuenta de que está haciendo historia, en el instante en que sucede el hecho en concreto. Para bien o para mal. Hay antecedentes.
La papeleta del senado tiene unas cuatro o cinco veces la superficie de la del congreso, pero el sobre es idéntico. Yo entré en la cabina y me pasé un rato ahí dentro, pero no porque estuviera pensando o echando a suertes nada. Sólo porque me esmeraba en hacer un perfecto pliegue de la papeleta de tal forma que su tamaño final fuera exactamente el del sobre, con el mínimo de esponjamiento posible del mismo tras su cierre. Para ello se repasa al menos dos veces cada pliegue con la superficie de una uña, con cuidado de no estirar el papel pues quedaría curvado. Mi compañero me dijo luego que era un gran gesto, porque durante su recuento las papeletas se pasaron horas desentrañando los gurruños de papel que abarrotaban la urna del senado, con el triple de volumen que los del congreso, aun siendo la misma cantidad. Aproveché para hacer un elefantito con una papeleta de la Falange.
Si ya me caían bien los de Izquierda Unida, su gesto ante los pésimos resultados de estas elecciones los hacen hoy por hoy los más entrañables seres políticos que en España han sido. Envían a todos los medios una nota de prensa que incluye la siguiente canción, que también vale para todos nosotros, que tras sentirnos poderosos por un día, volvemos a ser los de siempre:











5 comentarios:
Ayer publicaba el diario "El Mundo" al menos en su versión digital que la prensa europea simpatizaba con ZP. Tal y como tú comentabas.
Me gusta tu blog.
Nos vemos/leemos!!
... <-jeje)
El vídeo es: como no podía ser...
elegantemente irónico¡¡¡
Así, que... silbo, y hago Chorus...
Al respecto del insulto y la moneda:
sólo puedo levantar las dos cejas a la vez con apenada ceremonia y preguntarte fiajmente Balcius
¿ Y... QUÉ demonios haceMos ??
En fín, ahora viene lo interesante políticamente hablando...los pactos, las decisiones, los cargos, las destituciones etc etc etc
El debate estará siempre servido y a dios gracias, que sigamos hablando y enredando muchos años acerca del tema con toda la libertad, con todos los detalles y con lo bonito y enriquecedor que es poner pasión a las ideas...aunque luego...je.
Un saludo dialogante.
Creo que ha sido distracción para todos. Pasé un buen rato observando el ambiente de la sala donde se votaba. Parece mentira las elecciones al Senado lo que dan de sí: que si asaltar a las mesas con preguntas directas "¿cúantas cruces dice que ponga?" , que si tres personas metidas en una cabina debatiendo eso mismo... Por cierto, con el barullo no me pude concentrar en los pliegues y me salió una especie de pasta de hojaldre...
Me he reído en varios párrafos, Balcius. Prefiero tomármelo así...!
Me quedo con la neblina que desprende la palabra poder...menuda palabra... (qué agarra más humedad, el metal de la moneda azarosa o la celulosa del papel...?)
Una sonrisa con silbidos en harmonia
:-)*
Supongo que la campaña fue la lógica continuaciòn de la legislatura...
A ver cómo va esta, parece que está todo abierto, si tenemos en cuenta que la oposición está redefiniéndose o más bien reafirmándose a sí misma.
Hay esperanza? ;-)
Puede ser que las elecciones sean un acontecimiento, lo de que sea trascendental me cuesta más verlo. En todo caso la trascendencia de la estulticia, la muestra de lo estúpido de las ideas, como decia Einstein de la inmensidad de la estupidez humana.
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