El día de las palabras
No ganaba un premio por escribir desde los doce años. Entonces fue una Espasa y una Parker por una especie de artículo periodístico, y a pesar de aquello no he vuelto a escribir nada hasta la inauguración de este blog. De eso hace ya dos años.
Es verdad, no recibí ninguna contrapartida material por un escrito mío desde entonces, pero es que tampoco me había presentado a ningún concurso. Ya os lo he contado, quedé finalista en el concurso de relatos breves organizado por Sergi Bellver, autor de un blog que una vez se llamó alas de albatros. Lo hice con un cuento escrito en colaboración (seguro que te acordarás), un cuento colectivo. Es un cuento que escribimos nosotros, y que regalamos a Balcius. Le dejamos intervenir: Balcius escogió las armas y el móvil, escogió el escenario, y le dejamos escribir esa niebla del comienzo. Pero Balcius no sabe escribir cuentos, así que tuvimos que ayudarle.
Las bases del concurso, que exigían un "nombre y apellidos", me devolvieron aquel cuento a mis manos (para cierta rabia de Balcius), junto con un oropel que no esperaba.
Pero de quien quiero hablar hoy es de Sergi. Apareció un día en este blog y me invitó a escribir. Me hizo creer que era posible, y me descubrió hasta dónde podía llegar el amor a las letras. El suyo y el de una comunidad que se abría al rededor de él y que él alentaba.
Hace poco encontré esto esperándome al volver a casa:
y dentro...
Es el premio, un libro que he empezado ya a leer. Os aseguro que tiene muchísimo valor, es un libro único. Está dedicado por el puño y letra de su editor: Sergi. Es una dedicatoria personalísima, con claves del tipo de las que se encuentran en la correspondencia entre viejos amigos. Además de que me impresionara una dedicatoria tan individualizada, tan trabajada en el afecto y elaborada en el calor, sentí que había sincera y verdadera amistad en esas palabras. Es sólo una frase y una firma, pero dan la talla humana de alguien que (leyendo posiblemente docenas y docenas de cartas, correos y comentarios cada día) recordaba cada palabra de nuestra corta correspondencia, y me escribía haciéndome sentir como si fuera yo la única persona en la mesa de tertulia en la que él compartía un café.
Por eso esta entrada, por eso tanta palabra sobre un cuento que ya está más que superado en el tiempo, y un envío postal que se había quedado extraviado en algún sitio.
No tiene importancia. El libro de cuentos está muy bien (Fernández Burgos tiene talento), pero no es eso lo que tiene importancia.
Lo que importa es que a veces un puñado de palabras pueden transportar un lazo humano real. No sólo evocar una sensación, sino realmente condensar, ser en sí mismas, ese lazo. En este caso amistad, auténtica camaradería. También me han abierto la perspectiva, me han hecho crecer la esperanza en la palabra, la fe en el poder mágico. Palabras pueden entonces no sólo hablar de amor, sino transportarlo o encarnarlo ellas mismas. Si uno desea la curación o la felicidad de alguien, esas palabras pueden dejar de ser un deseo y ser una fórmula sanadora, llevarle la felicidad.
En un medio como éste, en el que muchos temen a la palabra por ser impostura y máscara, de pronto descubro la posibilidad de palabras que no son máscara, ni siquiera rostro, sino calor o caricia, ruego o abrazo, aire o perdón. Es cierto, incluso la mentira puede dejar de ser la expresión de una mentira para ser en sí misma una realidad que no es. Pero prefiero eso a seguir con miedo a hablar.
En su dedicatoria Sergi (¿un ser de ficción que me dedica un afecto real?) me invita a que siga escribiendo cuentos. Pero precisamente me siento impelido con todas las fuerzas a hacer lo contrario, a seguir mezclando las ficciones cotidianas que cada día vivo con la niebla del feliz desasosiego, a tramar textos que nunca serán historias, pues son personas o cosas, o un gusto salado, o un instante de la vida de un desconocido. Me anima a creer en el principio que impulsó Caída Libre, un mundo en el que se produce el milagro de que la palabra sí es lo que dice ser, y en su topología misteriosa arrastra todo lo que recuerda haber sido.
Porque ahí está el secreto. Las palabras (que en su naturaleza íntima son los seres más silenciosos que existen) son como las piedras, que atesoran inmensos tiempos de memoria callada, que se van impregnando de los paisajes que habitan. Es el tiempo quien las dota de sentido, y el sentimiento el que las dota de tiempo. Date cuenta, eres Balcius tanto como yo. Hace tiempo que quería hacerte esta pregunta, ¿por qué estamos escribiendo?
Hace poco descubrí que en un par de sitios se usaban párrafos enteros de Caída Libre, sin mencionar su fuente. No me he sentido halagado, porque los escritores de blogs somos los nuevos trovadores de las plazas públicas; reciclamos versos y nos reciclan, y nuestra escritura mutante vive en el movimiento de unas entradas a otras. Todos somos originales y copias al mismo tiempo. Tampoco me sentí mal porque se robaran mis palabras, nunca han sido mías, no las inventé yo.
Y tuve la tentación, bajo ese nuevo mito de la palabra-objeto-vivo que la dedicatoria de Sergi despertó, tuve la tentación de sentirme asaltado. Igual que la fotografía puede atrapar el alma de quien es fotografiado, en este mito la palabra puede arrebatar aquello que se quería decir, y una palabra sustraída sustraería también lo nombrado.
Pero no es así. Porque ellos, los que usaron mis palabras, no hablaban contigo. El círculo está roto, y por tanto la figura será otra. No son las mismas palabras, están lavadas de todo tiempo y toda caída, no pueden ser las mismas palabras si no te las dicen a ti.
Yo mismo, no hago sino balbucear, no hablo sino que murmullo, salvo cuando te hablo a ti.












11 comentarios:
una palabra... a tiempo
escribir...y por qué no habríamos de hacerlo? el motivo es lo de menos...cada uno tendrá su excusa y su necesidad particular...
al final lo que importa es el mensaje...no? y el tuyo es claro, abierto y sereno...
Un saludo
nosotros...
qué palabra tan bonita.
Llevo días pensando y hablando sobre la soledad. Y es que me siento solo, pero sin pena, sólo es una noción tranquila, sé que estoy solo en el camino y cada vez se va convirtiendo en un convencimiento sin vuelta atrás.
Pero a veces aparece alguien y me hace dudar. A veces un amigo, un desconocido, un transeúnte, una conocida que regresa, una postal sin remite... alguien, en definitiva, me hace dudar y me recuerda que tal vez esté equivocado, que el camino ha de hacerse a solas, sin muletas, eso seguro... pero que uno a veces no está tan solo en realidad como pensaba, que sí que hay de veras otros en el mundo que, al menos, hablan un idioma parecido.
GRACIAS por el detalle.
La dedicatoria no fue gratuita ni amable. Sólo una sincera mosca cojonera que tratará de no dejarte dormir nunca en paz, si es que un día te duermes y dejas de escribir.
Un abrazo fuerte, camarada, y disculpa que haya estado tanto tiempo en plan autista.
Me encanta ese encuentro: Sergi y Balcius...quien fuera esa "y".
Palabras que impactan, remueven, y traspasan...menudos dos!
Un abrazo.
Sasha.
Quería agradecerte la intensidad de tus palabras con todo lo que acercan...
Qué buen descubrimiento el de tu blog hoy!!
Saludos ;-)
Muy buenas a todos, lo primero que quiero decir es k me cuesta muchisimo escribir (no digamos ya hablar) sobre mi pensamiento, xq soy consciente de la incapacidad que tengo de expresar lo que se que querria decir. Siento una nube de pensamientos maravillosos pero incontrolables( de ahí tanto paréntesis, ups esto es un paréntesis :O )
Quería resaltar que me siento totalmente identificado con esa sensibilidad, esa melancolia,ese dolor,esa pasión,esa lucha en paz, esa forma de pensar en definitiva.. No se a que nivel podría concordar un sentimiento, pensamiento o idea y nose si alguien puede sentir a la vez la sensación de que tu podrias haber escrito eso perfectamente pero realmete no podrias no se si me explico (veis como se cumple la primera parte de este comentario)
Tal vez sea solo mía la sensación(miedo) de que el que escucha no me comprenda (en cosas trascendentales para mi) y puede ser eso lo que me bloquea, pero leyendo un par de entradas de este blog me he lanzado sintiendo mucha afinidad por parte de su creador y participantes, y a sabiendas de que lo que diga quedará de forma anonima (tal vez esto hizo k superara ese miedo a la incomprensión)
Me he decidido escribir en esta entrada porque me ha encantado la esencia de este mensaje y el de una entrada ke habla sobre ese amor sacrificado, pienso seguir leyendo este blog porque solo me ha dado tiempo en esta mañana ociosa de trabajo a leer tres o cuatro entradas, chao un saludo y un abrazo y gracias
PD Me quedo con tantas cosas en el tintero que espero seguir escribiendo
PD’’ No escribo mas xq son las 2 y ya se ha terminado la jornada de trabajo ke sino... jeje
firmado RS
Hola RS (¿Ruben Sosa? ¿Richar Strauss?...), bienvenido y gracias por tus palabras.
El vacío y vértigo al que te refieres es consustancial al acto de escribir. Este sitio se llama "caida libre" por esa sensación que siempre debemos sentir al escribir. Un texto que no se escribe con eso que llamas "miedo" es un texto muerto. Yo diría que es más una forma de excitación y emoción que de miedo, aunque se le parece mucho. Saber que nunca serás capaz de decir exactamente lo que quieres es también un aliciente a la escritura: es como caminar hacia el horizonte que siempre se burla de uno, alejándose a la misma velocidad. Pero se camina.
Estoy muy intrigado... ¿cuál es ese texto sobre un amor sacrificado? Tú dices que temes no lograr transmitir exactamente lo que piensas o no entender exactamente lo que otro está escribiendo. Yo sé positivamente que lo que pienso no será nunca transmitido del todo, y que todos los que leen ponen trozos de sí mismos, de su vida y de su pasado, que siempre se lee algo distinto de lo que se escribe. Y eso no me da miedo, al contrario, me maravilla. La lectura hace crecer al texto, le da la vida que tiene el lector, lo hace participar de su forma de emocionarse. Todo texto crece al ser leído, se le da significado, más cuando se equivoca la lectura. Juego mucho con eso, creo que se nota.
Me gusta jugar.
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Manyarah, te agradezco a tí, por el mismo motivo. Gracias por leerme.
Siempre es un misterio cómo puede encontrarse este sitio, entre tantos que hay. Y tal vez ese sea precisamente el motivo.
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Ser conjunción, eso demuestra tu vocación por unir, por la concordia o la amistad. Por mi parte tiendo más al adverbio, siempre poniendo peros.
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Sergi, ¿cómo es posible que me des tú las gracias a mí? Soy yo quien te agradece, he escrito otro cuento.
No dejaré nunca de escribir, incluso si no hay palabras. Escribir es algo más que llenar de letras un papel o una pantalla, lo sabes bien. Y una vez has empezado, lo haces mentalmente todo el tiempo, ya no hay escapatoria. Entonces hay que ser fuerte, o puede aniquilarte.
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Nosotros, princesa, es una palabra que cuesta descubrir, tan enterrada está entre yoes y túes, y entre la charla vacía de los demás. Verla de pronto, ese momento es especial, todas las demás palabras desaparecen.
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Sí nunu, el motivo es lo de menos. Incluso el mensaje a veces también es lo de menos, por lo que dice bien RS. Lo importante es... no, no hay nada importante, lo importante es escribir, y ese acto que nos transforma a través del fuego alquímico. Y cambiando la palabra cambiarás el mundo.
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Sí, El tiempo y una palabra, areadoce.
al escondite en un tablero? me toca!
jugar con el tiempo y la palabra ...
Palabras, estamos hechos de palabras, nos visten, nos desnudan, nos alimentan.
Me gustan las palabras que he encontrado en tu blog.
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