Convivir con serpientes marinas
Hay una frase que se repite a menudo en los últimos meses, una frase que me llama mucho la atención: "las constructoras están en caída libre". Lejos de inquietarme, les doy la bienvenida a esta casa, así que las constructoras se vienen a vivir aquí. Claro, afuera hace tanto frío.
Puede que muchos de los que me conocéis (de oídas, de leídas o de vista) creáis que las constructoras y sus constructores, las promotoras y sus promotores, y en general esa casta de nueva liberal-burguesía, no me caen bien. Creeréis que no me resulta grata su compañía dentro de esta casa. Sin embargo, siento que nos unen muchas cosas a los constructores y a mí.
En primer lugar, son seres muy próximos a la poética en todos sus actos. Además, dominan diversas formas de magia, del poder de usar las palabras para cambiar la realidad, potencian la vida privada de los objetos por encima de su funcionalidad, y son capaces de invertir el sentido de las relaciones de los objetos con sus palabras. "Hipoteca", si parece un ingrediente de cualquier pócima mágica.
Pensad en la esencia fantasmática de su filosofía de negocio y su trasfondo poético. Ellos no venden una casa, no venden un feo cubo de hormigón y ladrillo infiltrado de tubos húmedos, una ruina de efecto retardado. Nadie lo querría. Ellos venden el espacio que hay dentro, cuya propiedad más interesante es que puede albergar en su interior una o varias vidas.
Muy Zen ese concepto: es el vacío de una casa lo que le da valor. Entonces ellos venden ese vacío, ellos venden aire. Y viven de ello. Viven del aire, como los poetas.
Ahora pensad en su forma de modificar las ataduras de las personas y las cosas. En combinación con esos otros fascinantes seres, las entidades financieras, han logrado que uno sea poseedor de una deuda y viva dentro de ella. Uno no tiene una casa. Ellos construyen la casa, el banco la compra, tú adquieres el derecho a quedar debiendo, y habitas tu deuda. Habitas una posibilidad, un hueco desgarrado en el delicado tejido de lo que es y lo que puede ser, habitas una angustia y un peligro, habitas la posibilidad de perderlo todo. Vives dentro de la pérdida a plazos.
Recuerdo una prueba que hicieron a unos niños pequeños, para comprobar su creatividad. Le preguntaban cuántas cosas distintas se podían hacer con un objeto determinado. Escogieron el más anodino posible: pusieron sobre la mesa un ladrillo. Por supuesto el primero lo tuvo fácil: "romper nueces", cosas similares, pero cuanto más opciones se daban, más difícil se hacía inventarse nuevas, y la cosa se puso realmente interesante. Alguien dijo que ponérsela sobre el hombro, imaginar que era una radio, y bailar al ritmo de la música imaginaria. Me encantó. Entonces fue cuando un niño miró el ladrillo, y dijo que lo pintaría de amarillo brillante y lo usaría para un plan maestro para atracar una caja fuerte y sustituirlo por un lingote de oro, sin que nadie se enterara.
Ese chico era muy listo. De mayor seguro que se hizo constructor. Hacer pasar ladrillos por oro, hacer pasar casas por tesoros, o sitios para vivir por bienes donde invertir dinero. Qué ocurrencia.
Lo que más me gustó fue escuchar al patrono de este colectivo tan dado a la magia y al esoterismo, hablar de su situación actual (me temo que no les gusta estar en Caída Libre, aunque yo nunca los he tratado mal). El caballero dijo que el sector estaba en crisis, por un desequilibrio financiero (hasta ahí bien), que el peligro para España procedía de que el peso del sector en la economía nacional era muy alto (muy sagaz), y que el gobierno, si quería ahorrarse problemas, ya sabía a qué atenerse.
Me quedé fascinado por esas palabras. "Ya saben lo que tienen que hacer". Una combinación de súplica, imposición, sobreentendido y amenaza. Si nosotros nos hundimos se hunde España, así que danos pasta. Y el desparpajo con que lo dijo, parecía estar guiñando un ojo con media sonrisa al locutor mientras sacudía su Rollex por el bien de los trabajadores de la construcción. Jamás se me hubiera ocurrido que fueran tan flexibles, tan abiertos a ideas y soluciones, a nuevas formas de pensar. Jamás creí que pudieran apelar a la intervención del Estado, a la planificación estatal de la producción y de las finanzas, esos tipos que cobran el 50% mínimo en negro, que distraen lo que pueden, que burlan toda reglamentación y control siempre que pueden. Esos tipos que se han pasado la vida negándose a una intervención de precios, apelando a la libertad de mercado para justificar las artificiales y disparatadas subidas, ahora ya no creen en esa regulación espontánea de los mercados. Sólo puedo entender que lo dijera de broma, los constructores tienen un fino y complicado sentido del humor, y en eso también me siento próximo a ellos.
O eso o es que tienen miedo.
Se siente vértigo cayendo, ¿verdad? Hay que ser muy duro para vivir en caída libre, no es fácil. No sabéis soportarlo. Me da pena.
Si es así, no los quiero. Aquí sólo entra gente que disfruta la caída, sin pensar nunca en la perspectiva de un suelo ahí abajo. Mirad a Solbes. Ese sí que me pareció soberbio, supongo que hizo gala del mismo humor que quien le había apelado. Dijo: "no debemos intervenir en el ajuste que se realizará en el mercado inmobiliario, el propio mercado llegará a un equilibrio". Qué extraordinariamente cínico, qué satisfacción debe sentirse al decirle eso a una panda de liberales.
Alguno de ellos, seguro que en ese momento pensó: "ahora caigo".










13 comentarios:
Has convertido en poesia lo que otros no habriamos llevado mas alla del articulo de actualidad. Enhorabuena por el blog
Soberbio texto. Felicidades.
Gorriato
Buenas, jeje me encanta como escribes, he de confesar que de un par de entradas que había leído cuando postee la primera vez(el dia de las palabras, fdo, RS) ha pasado un tiempo y ya casi me he leido todo. También decirte que la causa de que no te contestase en su momento fue que no encontre el texto de amor no correspondido del que te hablaba en mi intervención y aun sigo sin dar con él.¿Es posible que fuera de alguna persona que también te escribió? Estoy casi seguro que junto con ese texto aparecía una imagen muy parecida a la de tu avatar.. Muchas gracias, espero intervenir más porque admiro tu literatura y a los demás que estamos en caída libre mientras te leemos, mientras escribimos, mientras...
Un Saludo, firmado RS
Digo lo mismo que Nergal.
Y añado...
Realmente, con la gran variedad de fauna que circula, esta en concreto siempre me ha intrigado, cosa que no ha impedido que los diálogos fluyeran cuando ha habido ocasión.
Más bien creo que nuestro entendimiento radica más en la semejanza de mi superfície con su esencia que no en otra cosa (aunque el toque zen me ha maravillado, Balcius...)
(te dije que mi apellido proviene de "culebra"?, y en fin... el nombre ya lo dice todo.. :-))
saludos,
Gracias, no tenéis idea del pánico que me entra siempre justo antes de pulsar sobre "publicar". Esto de publicarse uno mismo, sin tener un intermediario que te dé algún consejo, a veces da vértigo.
Me gusta el vértigo.
Vértigo porque sé que puedo caer en tópicos (nada me dolería más), o quedarme demasiado fuera del tema, perder el balance que busco, y sobre todo, porque demasiado a menudo creo que puedo ofender a alguien.
Si me he pasado (únicamente en el párrafo destinado a romper el texto, acelerarlo y retorcerlo, el "párrafo-grito"), lo siento. Pero en todo caso, si quien se siente ofendido no tiene la conciencia tranquila, o se ve retratado por mi caricatura, entonces que sepa que no retiro ni una palabra. No recrimino las personas, sino los actos que cometen.
Alguien dijo que quien tiene la conciencia tranquila es que tiene muy mala memoria.
RS, no puedo creerlo, ¿has leído todo este blog? Si ni yo creo haberlo leído todo, son muchas letras. Te agradezco mucho el esfuerzo, y siento que no encontraras el texto. Por desgracia el tema del amor no correspondido es recurrente en todos los escritores de todas las épocas, no soy una excepción, así que puede ser una de las treinta entradas que dediqué al tema.
También puede ser un comentario mío o de otro de nosotros (me incluyo entre los lectores) a cualquier entrada, o incluso ¿puede ser un comentario mío en otro blog?
Si fue lo primero que leíste aquí, piensa cómo fue que llegaste al blog, qué frase metiste en el buscador, algo así. Me ofrezco para encontrar ese texto, me parece un juego bonito: "buscar las palabras justas". Dame más pistas.
Hablando de palabras, ¿alguien se ha fijado lo bonita que es la palabra "especular"?
Especuladores, los que juegan con espejos. Un poco como Alicia, y sus cambios de tamaño, escala, perspectiva.
¡Chapeau! Balcius
Un abrazo
especular es espectacular. los especuladores juegan tambien con el espectaculo. son saltimbanquis del mercado y payasos de la economia
Soberbio articulo Balcius. He llegado hasta aquí a través de la dama de las nieves y de la princesa de hojalata y ha merecido la pena la excursión aunque accidentada.
Como, duermo y visto (de vestir) de este sector "maldito", que ahora cae pesada y libremente, con la densidad de su cemento y de su hormingón acelerando el impacto....
Y lo retratas con hábil precisión quirúrjica. Con poesía práctica pero no por ello menos bella.
Que coma, duerma o vista de ello no equivale a que viva de ello. Más bien blogs como los de la princesa de hojalata, la dama de las nieves o este tuyo me devuelven parte de la vida que se queda a diario en el barro y las trincheras en las obras de mis jefes.
Enhorabuena Balcius.
De acuerdo, Balcius.
Esto es el pago por sus pecados, las vacas flacas. No tengo duda.
Un abrazo.
No lo sé portorosa, no quiero tampoco caer en el moralismo, ni hablar de culpas o pecados. Sí me molesta que gente que ha estado intentando aprovecharse del sistema y ahora piden que ese mismo sistema les proteja. No pretendo hablar de un arrebato de justicia divina contra una raza maldita, hablo de gente muy concreta, tanto constructores como banqueros, como empresarios de todo tipo. No es la actividad, es la persona la que con su comportamiento nos ha puesto a todos en peligro, incluyendo a sus compañeros de profesión que ahora tienen que pagar con la degradación de su imagen pública. Creo que sí, tiene que pagar, siquiera por haber permitido, tolerado, hecho la vista gorda.
Pero no es mi misión ser espada vengadora ni dedo acusador, tan sólo leí la frase "las constructuras en Caída Libre", y me dí por aludido. A partir de ahí, todo es poesía, palabra. Nada serio.
Por cierto, epi, me ha gustado mucho tu comentario. Si epi no me puede leer, que alguien le haga saber que me ha gustado mucho su comentario, no tengo forma de hacerle llegar que me ha parecido tan sincero y abierto, que me ha halagado, y me ha calmado un poco pese a que, ya he dicho, sé que este texto no gusta a todos.
Querido Balcius, qué poética del ladrillo te has sacado de la manga. Estupendo texto, y tan aéreo...
Abrazos.
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