Diagrama
En el intermedio de la reunión, todos se encaminan a la sala donde está servido el cattering. Unos termos de café, unos montados de pan con queso, jamón, la rebanada de tomate... todos distintos, bastantes bonitos. Recorramos rápidamente el grupo mientras descansan: charlan despreocupados.
Son personas resueltas e inteligentes, elegantes pero no autocomplacientes. No son elegantes como lo son los políticos o los artistas, cuando lo son. Algunos ya se conocen de anteriores reuniones, y bromean sobre hechos pasados con claves personales. Otros se encuentran por primera vez y se intercambian tarjetas de visita.

Míralos ahora uno por uno. Te darás cuenta de que la sensación que has tenido no es de las personas sino del conjunto. Congelados. Por poner un ejemplo, reduciré la luz de la sala e iluminaré al tipo del traje azul claro, por ejemplo. Adelante a cámara lenta, fíjate bien. Está algo nervioso, se nota el esfuerzo que hace para disimularlo. Lo notas tú, porque ahora estamos ampliando la imagen y nos hemos situado ahí, desde donde ves bien esa zona de las sienes en la que late una vena engrosada, porque le oyes tartamudear más de lo normal, porque ahora la fecha sobreimpresa está señalando la causa de su estado alterado.
Es incapaz de mantener la rebanada de salmón ahumando en su sitio, sobre el pan, y ahora le ha plantado un dedo encima.
Cuando su interlocutor toma la palabra, él abre la boca demasiado y se esfuerza por morder correctamente, sin que el aceite rebose o se le desmonte todo en varios trozos (bastante bonitos). Un fino y rápido hilo de aceite se desliza por sus dedos hasta la palma de su mano, y su turbación se dispara.
Pero nadie se da cuenta, sólo él cree que todos le están viendo y están disimulando. Cree que todos contienen su gesto de reproche o de desagrado, y que lo toleran su indecoro por pura condescendencia. Qué equivocado.
Los demás -ahora lo verás- están disimulando, sí, pero disimulan otra cosa. Marcaremos ahora con un círculo la causa de cada uno. Observa la lista que se despliega a la derecha y luego la foto fija con los números correspondientes: hay dos hombres con caspa, tres con demasiadas cosas en las manos, uno ha cogido un canapé que no le gusta y no sabe dónde meterlo, a la única mujer del grupo le parece que todos la juzgan por ser la única mujer, y uno de los belgas se avergüenza de un nivel de inglés que es exactamente igual del de sus interlocutores.
Son personas resueltas e inteligentes, elegantes pero no autocomplacientes. No son elegantes como lo son los políticos o los artistas, cuando lo son. Algunos ya se conocen de anteriores reuniones, y bromean sobre hechos pasados con claves personales. Otros se encuentran por primera vez y se intercambian tarjetas de visita.

Míralos ahora uno por uno. Te darás cuenta de que la sensación que has tenido no es de las personas sino del conjunto. Congelados. Por poner un ejemplo, reduciré la luz de la sala e iluminaré al tipo del traje azul claro, por ejemplo. Adelante a cámara lenta, fíjate bien. Está algo nervioso, se nota el esfuerzo que hace para disimularlo. Lo notas tú, porque ahora estamos ampliando la imagen y nos hemos situado ahí, desde donde ves bien esa zona de las sienes en la que late una vena engrosada, porque le oyes tartamudear más de lo normal, porque ahora la fecha sobreimpresa está señalando la causa de su estado alterado.
Es incapaz de mantener la rebanada de salmón ahumando en su sitio, sobre el pan, y ahora le ha plantado un dedo encima.
Cuando su interlocutor toma la palabra, él abre la boca demasiado y se esfuerza por morder correctamente, sin que el aceite rebose o se le desmonte todo en varios trozos (bastante bonitos). Un fino y rápido hilo de aceite se desliza por sus dedos hasta la palma de su mano, y su turbación se dispara.
Pero nadie se da cuenta, sólo él cree que todos le están viendo y están disimulando. Cree que todos contienen su gesto de reproche o de desagrado, y que lo toleran su indecoro por pura condescendencia. Qué equivocado.
Los demás -ahora lo verás- están disimulando, sí, pero disimulan otra cosa. Marcaremos ahora con un círculo la causa de cada uno. Observa la lista que se despliega a la derecha y luego la foto fija con los números correspondientes: hay dos hombres con caspa, tres con demasiadas cosas en las manos, uno ha cogido un canapé que no le gusta y no sabe dónde meterlo, a la única mujer del grupo le parece que todos la juzgan por ser la única mujer, y uno de los belgas se avergüenza de un nivel de inglés que es exactamente igual del de sus interlocutores.
No, no tomes notas, tan sólo obsérvalos y date cuenta de lo que llena sus ojos, de lo lejos que están unos de otros.
Muy bien -"Apaguen el simulador"-. Pronto te enseñaré a aprovecharte de todo ello. Puedes guardar en tu interior el más terrible de los secretos, si aparentas intentar ocultar algo trivial estarás a salvo. Si disimulas tu desamparo nadie sospechará de tu fuerza. Recuerda bien que no son como nosotros... son todos tan frágiles, tan peligrosos...











18 comentarios:
siempre esforzandonos por guardar las apariencias y poder integrarnos en las diferentes tribus que forman la sociedad, manteniendo las formas...siempre correctos...siempre impecables...esperando que nos acepten personas de las que no sabemos ni su nombre...tomando en consideración opiniones de desconocidos...para acabar siendo nosotros mismos nuestro propio "verdugo social"
Se podría evitar?
Me ha encantado Balcius...:)
Estaba empezando a notar casi el tacto del aire de la sala del refrigerio y el aceite era casi como una argolla en el cuello. (exagero, pero sólo un poco...)
Por suerte o por desgracia, alguien apaga el simulador, y me deja respirar de una forma extraña, sin dejarme liberar del todo...como si incluso la manera de respirar tuviera una ruta marcada.
Da miedo el último párrafo, Balcius.
...
un abrazo,
" Si disimulas tu desamparo nadie sospechará de tu fuerza ".
Esa frase tiene manteca, Balcius.
Si me lo permites, la retendré en mi memoria para echar mano de ella si llegase el momento.
De cierta que es, da escalofríos.
Cómo te gusta crear "mal rollito", jodío...;p.
Me gusta el texto.
Parece como si analizases lo que pasa al otro lado del espejo. Bravo!
Muy buenas, mis felicitaciones por otro maravilloso texto, me llama la atención sobre todo la primera parte, es una foto de muchos pixeles como reclama la demanda jeje, pero creo que me he perdido al final y si claro está que no voy a pedirle una traducción al autor, pediré que(con tu consentimiento Balcius) hagán ustedes una interpretación sobre lo que os transmite este texto(especialmente el último párrafo),
P.D. Ni Richar Strauss ni Ruben Sosa, aún busco un nombre detras de esas siglas(está bien eso, primero las siglas, despues el nombre jeje) si me gusta alguno me lo quedo
P.D. Tu blog lo encontré en una lista de los mejores blogs, a la cual llegue partiendo de otro blog, el de Forestman. Seguire en mi busqueda de ese texto, que aunke se que es un tema muy recurrente, se que si lo leo sabre que es él por lo cercano que lo sentí.
Un Saludo, RS
Hola, RS, gracias por leer, escribir y poner postdatas (me gustan las posdatas). No sé en qué lista de "mejores blogs" puede aparecer este caos de blog, que si fuera un cuaderno de bitácora seguro que narraría ya varios naufragios. Me gusta que propongas participación, de eso se trata.
A ver, a petición de RS (¿Romi Schneider?, sigue abierto a la imaginación), decid qué os ha transmitido el "malrollista" y confuso último párrafo. No lo intentaré explicar porque no tiene explicación, sólo está ahí para disparar percepciones muy personales, y sería bonito ver las de cada uno.
A petición de Balcius, vais a tapar el último párrafo, física y mentalmente, y vais a acabar vosotros el texto como queráis. Escribidme un último párrafo alternativo que cambie completamente el sentido de todo el texto anterior. A partir de "muy bien". Imaginad que ya no hay "simulador", sino que es otra cosa. Creo que podría ser muy interesante.
¿Os atrevéis? No hay ningún peligro, son sólo palabras...
... ¿verdad?
Me gusta la idea del espejo, Nergal. Gracias.
a-escena, hacía mucho que no dejabas un comentario por aquí, bienvenida. Recuerda que las palabras no significan lo mismo si las usas en el momento que si te las guardas. Se maceran con el rencor y se marchitan con la espera, y cuando las vas a usar apenas queda un des-aire.
Marina, lo dicho: explica el origen de tu miedo, o al menos hazlo volar a la pantalla, y que se quede ahí. En cuanto a la reunión, realmente sucede así, como dice nunu (hola otra vez, nunu), es siempre así. Es peor.
El plano de metros de París, recuerdo la escena de aquella película de Melville, "Le Samurai". Quizás la visteis, es con Alain Delon, extraordinaria película. La persecución por la complicada red de estaciones de metro mostraba a una persona extraña, distinta de todas las demás, por su visión de conjunto aparentemente fría, inflexible, y su forma de manejarse por el interior de las cosas. Al final de la película, aunque sabe de su final seguro, de su fracaso seguro, mueve a todos a su antojo para acabar a su manera, como en una complicada partida de ajedrez en la que mueve a su adversario a donde quiere. Existen esos seres. No es el metro de París, es el alma humana donde son capaces de moverse.
Existen esos seres.
Y después estamos todos los demás.
Venga, Balcius, yo juego.
Ahí va mi último párrafo ( me da un poco de "corte" y aviso que no sé escribir ):
Repentinamente, se apagan todas todas las luces de la sala. Todo el mundo está ahora en silencio.
Un gran cañón ilumina al tipo del traje azul claro, que tiene en su mano derecha otro canapé y que en ese justo momento está a punto de llevárselo a la boca.
Mientras el hombre intenta descubrir en las miradas de los demás el motivo, a su espalda, su mujer y su amante entran en la sala con una bonita tarta rosa de cumpleaños decorada con cuarenta velas.
Ahí queda éso. ;)
De momento, sólo responderé a la petición de RS (Rosa Sensat...ya puestos, yo también propongo nombres...con matiz pedagógico :-)
Ahora he vuelto a leer el texto y sí, el último párrafo me transmite una especie de miedo.
Que sea un simulador lo que apaguen "ellos", eso es lo que me intriga. Y cuando no sea simulador, cuando realmente estén ahí, en esta realidad, y como conocedores de como funciona el sistema, que sepan detectar los pensamientos más internos pensándonos que los ocultamos, y no...entonces... ¿qué?
Digo "ellos" porque me he llegado a imaginar de todo. Sólo sé que a "ellos" les gusta la variedad y la estética que presentan los canapés, enteros o trozeados.
Quiero pensar que quien está hablando y quién está tomando nota del asunto tienen buen corazón o buenas intenciones. Eso es lo único que me tranquiliza.
......
Tu petición, Balcius, otro día. (trabajo tendré en desprenderme mentalmente del último párrafo...:-)
Muy interesante, a-escena. No lo de la tarta, que está bien pero no tanto, sino lo de la mujer y la amante. Muy sugerente como la superficie de una historia más compleja. Y tiene mérito que te has desprendido del sentido del final original, y eso es difícil, como dice marina.
Y por cierto, marina, lo mejor que tienen es precisamente que no tienen corazón ninguno. Ni bueno ni malo. Probablemente eso nos mantiene a salvo. Los peligrosos somos nosotros, como una carga de nitroglicerina.
Faltan el cocinero y el ladrón. ;P
Y lo de la tarta, oye, no lo veo tan mal. Estéticamente hablando.
Realmente el final que yo propongo cambia todo el sentido de tu magnífico texto.
Dices cada cosa, balcius!. No es para entrar en discusión sobre el tema, que no creo que interese, pero no estoy en absoluto de acuerdo contigo acerca que los peligrosos son los que tenemos corazón.
Y no me enrrollo más, que aburro.
A petición de Balcius ahí va el párrafo (un poco extenso...). De desprenderme de lo último, algo he hecho, o en todo caso, lo he intentado.
Bien. Ahora haz un solo click encima del número 4: el hombre del traje azul. La ventana que se abre en amarillo muestra los pensamientos de acuerdo con el cronómetro situado arriba a la derecha. Puedes leerlos en cuatro lenguas, siempre fijas, más la que se ha seleccionado de forma automática a través del sensor "neurocondenser".
Además, dispone de un filtro para detectar de forma automática qualquier pensamiento que suponga una amenaza real (yendo a “configuración de defensa” puedes ir introduciendo las palabras clave). Cuando esto ocurre, el sistema emite una señal acústica armónica, bastante agradable.
Lo más dulce y novedoso: la información del "neurocondenser" no es sellada por el sistema, cosa que permite modificar manualmente y sin rastro qualquier párrafo, según convenga.
Con nuestro equipo de especialización estamos tratando de reconfigurar el sistema de forma que se ajuste al máximo tiempo real posible. En estos momentos el retraso es de tan sólo veintinueve segundos.
Desde que lo empezamos a comercializar nunca ha fallado. En este caso concreto se tardó tres minutos en cercar el recinto y desactivar el artefacto. Ahí tienes la muestra. Dentro del sobre está todo, las fechas del suceso, el lugar, incluso la ficha del sujeto 4 con la resolución judicial y el certificado de ejecución.
Cuando me llamó tu secretario y me informó de lo sucedido en la última ronda supe que debía enseñarte eso. Puedes confiar en ello.
Esta es mi aportación de continuación al texto, a ver...dice así:
" Has evitado el contagio superficial.
Muy bien...pero conoces el murmullo posterior a las voces, el canon de sus conductas y ese contrapunto imitativo del gesto preciso. Ya sé que tampoco usas trajes azules o falda a media rodilla con apertura lateral o hueles demasiado a perfume.
Pero eso no significa que no desees sentarte para no tener esa sensacion justamente: la de caer de pie. Porque caes. Inevitablemente hay agitación. Aunque, eso sí, cada vez mas sorprendidos en la condescendencia y maestría para con la realidad.
No tienes dolor de cabeza y el sofá es blando para la memoria al salir de la jungla laboral.
Sin embargo, no omitas que caes pesado y bastante opaco. Sí, más denso en robustez desde el techo del instante y su rascacielos de vacio.
La misma escena, se paraliza. Ha cristalizado paradójicamente dentro del flujo de detalles.
Has girado todos los segundos en un hurto imposible de contener. Sabes demasiado y desciendes.
Desciendes del rostro de todos los rostros. Y consternado, aplicas la norma de imaginar que ninguno de ellos tiene vida, que posiblemente funcionan dentro de lo implícito del sistema... posiblemente cada uno use su propio simulador e intentan, quieren, desean e incluso sueñan con apartar de sus conciencias la angustia de las máscaras.
Perdonen, me distraje y olvidé decir que recibo una llamada inesperada que me alegra mucho enmedio de la reunión.
Por favor, accionen de nuevo el simulador, si llegaron hasta aquí es que son hábiles observando y pueden adaptarse al ruido ambiental de grupo. Fíjense como algunos acusan con su mirada éste móvil rojo y la excéntrica libertad mía de movimiento al apartarme un poco del grupo (siempre muy muy discretamente. Alguno curiosea desde el disfraz de otra conversacion, es gracioso, otros sienten miedo y apagan los suyos. Yo sonrío.
Todo está bien.
Ciertamente, llego a casa, pongo música y apago la luz con la mente tan en blanco como un beso de cal.
No era tan difícil digerir los canapés.
Balcius, un abrazo letrario.
No lo retomé exactamente en el último párrafo, sino dos líneas antes, intenté una voltereta del simulador, un cambio de perspectiva...
No, no tomes notas. Eres un alumno aventajado, conoces el matiz entre simular y disimular, ficcionas sobre otros jugando a descubrir sus secretos y tolerando sus defectos, pero entre los deberes propuestos por J.L. toca hacer un ejercicio introspectivo, ahondar en el autoconocimiento y sólo así, descubriendo tus debilidades, podrás ponerte en la piel de otro y sentir hasta la propia Tierra. Escribir no es vivir, se parece, pero no lo es, prueba a no juzgar. A sus 91 años, Sanpedro nos da una lección a todos, invitándonos a sustituir la palabra “tolerar” por “comprender” y entender que, en el fondo, pese a los secretos y quizás precisamente por ellos, no somos tan distintos.
Estas enseñanzas son joyas pulidas con los años, que pasan de mano en mano y de generación en generación desde las caravanas de la ruta de la seda hasta este congreso de ingeniería urbana en el que se exponen las directrices de las futuras líneas del RER.
Por la mañana, durante la visita a las profundidades de un París esmeralda, las escaleras mecánicas nos sumergieron en una caja de resonancia de azulejos blancos, en la que retumbaba el palpitar de músicas del mundo entero, todos los tonos de piel, vidas muy distintas, miradas que se entrecruzan, hilos invisibles, rastros de trayectorias vitales con nudos secretos… trazos con líneas de colores de un intrincado diagrama.
Aprovecha esta tarde y sigue entrenando, completando el dibujo y cerrando el círculo, observa al resto de los representantes, ve más allá de sus impecables trajes, por ejemplo, el de la corbata color salmón, un pacífico Tipo 9; aquel par jactándose de las donaciones desgravadas por sus respectivas empresas, curioso ver juntos a dos Tipo 2. Fíjate en aquellos tres: el del libro y guías de ocio, un Tipo 4 con una cultura envidiable; el de los prontuarios que no deja de hablar, un ávido Tipo 5; divertido aquel Tipo 7, sorprende la cantidad de canapés que sostiene a la vez! Lástima aquel Tipo 6 que duda y no sabe dónde meterse. Como ves, no pasa desapercibida, un claro ejemplar del Tipo 3. Nos faltan los tipos 8 y 1… Ah, si, quizás tengamos un Tipo 8 ahí en frente, aquel que verbaliza de forma agresiva lo poco que habla.
Estás preparado, serás un buen número uno si no caes en la ira reformista, observa siempre, pero no juzgues, comprende.
-Tengo que dejarte. ¿Y las azafatas?... Muy bien, - “Apaguen el simulador y suban los screen”.
La luz reflejada en el estanque contiguo inundó entonces el espacio del refrigerio con un cálido color dorado. Al alzar la vista, las siluetas charlaban cordiales proyectadas en el techo, bastó un barrido visual para reconocer la propia y al instante caer en lo evidente, no era tan distinta de las otras sombras.
Buenas a todos,
Aquí va mi aportación a la propuesta de Balcius. Me he ceñido al hecho de que fuese un solo párrafo, que comenzase por "Muy bien" y que cambiase el sentido de todo lo anterior o por lo menos esto último lo he intentado. Balcius disculpa la tardanza, lo tenía casi todo escrito pero he tenido algo de vértigo y muy poco tiempo, saludos
Muy bien, has procesado toda la información, pero no puedes saber que sentimos porque tú no sientes. Eso es precisamente lo que nos une y nos distancia, lo que nos hace tan fuertes y tan débiles: los sentimientos. La diferencia entre tú y yo no son solo reacciones químicas muy complejas sino algo que se me escapa… No pararé hasta encontrarlo y cuando lo haga, serás perfecto. Ya basta por hoy llévense al proyecto Turing a la sala de aprendizaje.
Firmado RS
P.D. Romi Schneider, confieso que no la conocía. He estado leyendo algo de su biografía. Me parece interesante, acepto más nombres de personas con algún interés o que susciten alguna emoción.
“…Era la primera vez que iba a Trude, pero ya conocía el hotel donde acerté alojarme; ya había oído y dicho mis diálogos con compradores y vendedores de chatarra; otras jornadas iguales a aquellas habían terminado mirando a través de los mismos vasos...”
Sirvan a Trude, Itálica, invisible y continua, una vuelta al vaso, un cambio de color del cristal.
Es interesantísimo, hacer eso. No dejo de ponerlo en práctica siempre que puedo.
Pero tiene un peligro: en la interpretación de lo que ves, y aun en lo que eliges ver, te estás analizando a ti, siempre, en mayor o menor medida. Este texto habla más de ti que del hombre de azul claro (¡¿un traje azul claro?!).
Lo cual no sé por qué he dicho que es un peligro.
El peligro es no saberlo y juzgar alegremente.
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