31 julio, 2008

En Defensa de Bibiana Aido


Sé lo que se suele decir. "Si hablas, que lo que digas sea más interesante que tu silencio".

Volver a escribir después de un silencio prolongado impone una carga adicional de responsabilidad. Como si un silencio más largo valiera tanto como una palabra muy grande.

Yo noto esa carga, porque vivo el silencio en todos sus segundos. Pero Balcius sólo habita el texto, e insiste en burlarse de toda carga (¿adicional?) de responsabilidad. Hoy me exige tratar un tema que hace tiempo que dejó de ser hoticia, y que ya no tiene ningún interés. Me pide que hablemos del ataque mediático a la Ministra de Igualdad, Bibiana Aido.

Cuando se la nombró, recordé aquella anécdota sobre Mahler. Al concluir el estreno de la rompedora Sinfonía de Cámara de Schönberg, todo eran abucheos y amenazas contra el compositor que había perpetrado semejante atentado contra las reglas de la armonía y el movimiento melódico. Tan solo Gustav Mahler estaba encantado. De pie, aplaudiendo y vitoreando, el respetable Mahler comentaba a todos que era una obra maravillosa, que quería volver a oirla lo antes posible para disfrutarla mejor, que Schönberg era un genio. Como todos le decían que no tenía razón, que la obra era un caos y el compositor había perdido la cabeza, Mahler finalmente sentenció:


"Es joven, no puede estar equivocado"


Cuando se nombró a una chica tan joven como Ministra de Igualdad pensé "¡qué acierto!". El propio nombramiento era una voluntad de romper moldes, de superar barreras. Deseé que ella fuera una Schönberg, con su impulso y sin los rancios preconceptos, sin los podridos raseros, con ganas de cambiar cosas, rompiendo con la oxidada forma de pensar y sin importarle las críticas tempranas. Deseé también que hubiera un Mahler.

De los acontecimientos posteriores quedan hoy sólo retazos confusos, teñidos de sarcasmo.

Dijo una vez "miembros y miembras". Se rieron.
Los periódicos y televisiones recogen la propuesta de un teléfono para maltratadores. Es entonces desautorizada, vilipendiada, pisoteada sin que casi nadie acuda en su defensa. Sin espacio para la explicación.
Unas semanas después es olvidada como una bomba sin carga explosiva. Un peso inútil. Además, sólo importa la crisis, y nada que no se mida en Euros tiene ahora la menor importancia.

Sin embargo, SÍ es IMPORTANTE volver a hablar de todo aquello. Porque en realidad, ella tenía razón. Recordemos que es joven.

La propuesta de Bibiana Aido no quiere anular o corregir, sino potenciar y completar el conjunto de aciones que actualmente se toman en un tema tan grave. La actitud actual de la sociedad es la de la "tolerancia cero" ante el maltratador. Eso está bien: una persona que se impone en una relación de dominación, mediante la violencia, no debe recibir el más mínimo reconocimiento social por ello. Solía pasar, el hombre que pega era más hombre, y se trataba de problemas "domésticos", que sólo atañen al Hombre de la casa.

Por otra parte, hay un esfuerzo por hacer visible el problema de la violencia hacia las mujeres. Recordemos que antes se les llamaba "crímenes pasionales" y se consideraban parcialmente justificables. Recordemos, por favor, y admitamos todo lo que se ha avanzado ya, cuánto ha cambiado la situación.




Por último, hay un trabajo por la protección de la mujer. Es importantísimo: las mujeres deben sentir que están protegidas y arropadas, que tienen derechos sobre sí mismas, y que tienen una pareja y no un dueño y señor. Y hacerlo con Ley, con acción policial y legal directa. Ese es el trabajo de la Ley Integral de Violencia de Género, uno de los mayores avances sociales de la anterior legislatura.

Todo eso está muy bien. Pero no llega.

Todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo dice. No llega, la realidad nos lo planta delante, sin posibilidad de escapar.

Hay varias posibilidades. Una es apelar a los tiempos en que se metía la basura debajo de la alfombra, "en mis tiempos no pasaba esto", en que las mujeres llegaban a urgencias con tres huesos rotos, de la mano de sus maridos, y nadie preguntaba nada. De los tiempos (hace apenas una década) en que una mujer llega a comisaría a denunciar que su marido quiere pegarle, y como única respuesta recibe un malicioso "eso se soluciona en la cama". Entonces uno dice que el trabajo no valió la pena, y que había que haberlo dejado todo como estaba, que antes no morían tantas mujeres.

O al menos, su sangre no salpicaba nuestra conciencia.

Otra opción es peor aun. Es decir, insistir, una y otra vez, que la Ley Integral contra la Violencia de Género no funciona. Usar mal la estadística, y de una forma perversa deducir que la Ley provoca un aumento de muertes. Transmitir, por tanto, que las mujeres están desamparadas, que la Ley no las protege, y por tanto que deben someterse y rebelarse contra esa fuerza social que intenta liberarlas.

Prefiero la tercera opción: la cabeza fría y el sentido común. Ver qué se ha hecho, cómo ha funcionado y estudiar qué falta por hacer. Entonces hacerlo.

Bibiana Aido, en mi opinión, se decidió a encabezar ese movimiento. La Ley Integral sí funciona, muchas mujeres han podido liberarse de un infierno de acoso psicológico y físico, de un pozo sin fondo. Cien mujeres liberadas por cada víctima, cien éxitos por cada fracaso, pero es cierto que cada víctima cuenta. El análisis de muchos de los casos (la mayoría acaban con el suicidio del agresor) parece indicar que muchos hombres simplemente no sabían qué hacer ante la nueva situación, en la que la mujer tenía derecho sobre lo que él consideraba su potestad, su reino y dominio.

La mano de un hombre es capaz de hacer muchas cosas. Es tan capaz de pegar, de empuñar un arma, como de dar una caricia. Pero un hombre puede no haber dado jamás una caricia a nadie. En este país de machitos, no es considerado muy masculino acariciar. Piensa en un niño que no haya recibido afecto físico ni se le haya pedido que lo dé. Piensa en alguien que ha vivido toda su vida entre relaciones de poder y autoridad. Recuerda cómo el lenguaje lo pone por encima de ella, la mujer que "le es entregada" en el altar. Pídele ahora que asuma que se ha acabado, que ella no le quiere, pídele que actúe como un hombre... y no sabrá. Nadie le ha enseñado a hacerlo. Sólo sabe usar su mano de una manera.

Es algo que se detectó al analizar las estadísticas de las llamadas al teléfono de atención a mujeres maltratadas. Muchas llamadas eran de hombres que no sabían qué hacer, que pedían ayuda y no se les ocurría otro sitio para llamar. Los hombres asustados, los cobardes, los animales acorralados, también son peligrosos. El teléfono para hombres es una medida difícil de explicar, pero es una idea brillante, si sirve como dijo la Ministra para "contribuir con políticas preventivas a otro modelo de masculinidad, desde el que establecer las relaciones de pareja sobre nuevas referencias".

Lo que hace es asumir la complejidad del problema, y asumir su responsabilidad en la necesidad de reeducar emocionalmente incluso a la población adulta. Los potenciales agresores son todos aquellos hombres educados en un modelo machista, es decir... todos los hombres. Y muchos de ellos no tienen instrumentos para enfrentarse a sus propias emociones, ni para canalizarlas. La violencia es lo más próximo, lo más sencillo. Siempre se dice que la solución está en la formación, y no puede limitarse a una charla en el colegio y un ejercicio: señala la palabra "violencia de género" con un círculo y discútela con tu compañero. Enseñar a los machos a ser hombres es quizás la más efectiva de las soluciones.

Y entenderlos. Saber que posiblemente sus madres, sus profesores, el cura de su pueblo o su primo mayor, son tan culpables como ellos de la agresión. Y todos los que se ríen de las propuestas de la Ministra, los que simplifican el problema diciendo "a los agresores ni agua", y olvidan que antes que agresores eran magníficas personas y "quién lo iba a decir, parecían tan buena pareja". Todos los que hacen muecas cuando se nombra a una ingeniera, una jueza o una arquitecta, los que hacen mofa de aquello de "miembros y miembras", sin pararse a pensar que el lenguaje intenta anclar realidades que ya no existen. Rosa Pereda propuso una aguda explicación a la violenta reacción contra el "miembros y miembras" en este excelente artículo: resumiendo, a un hombre le puedes tocar cualquier cosa, excepto el miembro. Y al final todas esas susceptibilidades no revelan más que puntos débiles. La violencia de los medios de comunicación contra la Ministra (y unas medidas que le son extrañas y demasiado avanzadas) acaba por ser del mismo tipo que la violencia de los hombres contra sus mujeres (y una sociedad que les es nueva y extraña).

Lo que me cuesta más entender es por qué no hubo más voces en favor de Bibiana Aido. Por qué las pocas que se levantaron en apoyo fueron cubiertas de improperios. Que alguien me explique si es tan difícil escribir esto.

Por eso tenía que escribirlo. Incluso tarde, incluso fuera de lugar (en este blog nunca se escribe actualidad salvo cuando es antigua). Una vez tuve la oportunidad de escribir sobre un accidente de un petrolero, que acabó en catástrofe ecológica. No lo hice. Mucha gente se lanzó a las playas a sacar cientos de toneladas de fuel pesado de las piedras y arena, y yo no escribí nada.

Nombré al agresor, nombré a su familia y educadores, nombré a aquellos que se oponen al cambio social... me queda aun nombrar a otros culpables: los que nos quedamos callados cuando toca gritar.

8 comentarios:

a-escena dijo...

Cuánta demagogia se respira en esta entrada.
El anuncio que muestra usted está totalmente vigente hoy en día, desgraciadamente. Pregúntele a las mujeres, por favor. Nada ha cambiado, en el fondo. Nada.
Pero, claro, nos gusta quedar bien ante el "respetable"...
De todo corazón.

rythmduel dijo...

Denso, interesante y trabajado análisis, lo que no impide que siga pensando que la Ministra Aido sea una indocumentada colocada en el puesto con afán publicitario. Mantener una apariencia limpia y brillante no es malo, pero para sanear de verdad hay que rascar la superficie y arrancar la podredumbre. Las anécdotas sobre las "miembras" y los teléfonos no son más que medidas estéticas carentes de verdadera sustancia. Una verdadera política de igualdad no puede hacerse desde un Ministerio sin personal, ni dotación económica suficiente, ni rumbo estratégico ni planes concretos. No deja de ser otro de los "bluf" con los que, cada vez más (y muy, muy a mi pesar) nuestro Gobierno está empantanando la legislatura.

Un abrazo, Balcius. Buen regreso.

Anónimo dijo...

Buenas, no creo que tenga nada que ver con la pol�tica lo que nos cuenta balcius en esta entrada, pero gracias por tu apunte, aunque te salieras del tema principal: la desigualdad de g�nero.

Un Saludo RS

P.D. se me pusieron los pelos de punta con el ultimo p�rrafo.

Balcius dijo...

Gracias a todos, prometo regresar a contestar vuestros comentarios, pero antes tengo muchos comentarios atrasados que habéis ido dejando en las entradas anteriores, y quiero leerlos y contestarlos todos. Luego vengo por aquí, pero tan sólo quiero adelantar algo: tiene razón RS, no estoy hablando de política. Puede que ni siquiera esté defendiendo a Bibiana Aido, es otra cosa.

Por cierto, a-escena, gracias por recuperar la palabra "demagogia", es una palabra que suele aparecer sólo en elecciones y luego se olvida. Me parece importante sacar de vez en cuando las palabras de su diccionario y hacerlas vivir una vida con sus significados profundos, sus secretos, sus misterios.

Un abrazo a todos.

princesadehojalata dijo...

Hay cosas que (por suerte) han cambiado, ese anuncio queda ahora muy lejano, por lo menos en mi entorno y eso es gracias a personas y voces como la tuya. Un beso Balcius.

XY51 dijo...

No se muy bien dela oportunidad de defender o atacar a la buena de la Bibiana Aido.Personalmente soy de los que piensan que hacer las tontas distinciónes de lenguaje, para quedar en la mas pura corrección política es un atraso. Aberrante me parece lo de ñoras, ñores y casi peor lo de señor@s.

Cuando alguien quiere combatir algo que está torcido, para mi que la mejor opción es la de obviarlo, poner contenciones o abrir las presas delos rios tienen casi siempre consecuencias calamitosas.

Nunca he hecho diferencias en la capacidad intelectual de un hombre o una mujer, mas bien he pensado casi siempre que nuestro género en esto llevaba las de perder. Pero si creo que hacer tanto hincapié enla igualdad de género es por que en el fondo se piensa que existe. De aquello que no existe casi nunca se habla y como mucho se fabula.

En todo caso creo que lo de la señora ministra no debia dar para tantos folios. Si ella se mete a ministra sabrá a lo que se expone. No solo las ministras, con sus frases afortunadas o desafortunadas han estado en el "candelabro", han habido Sres. ministros masacrados por un quitame allá esas pajas.

Personalmente eso si, la palabra miembra me da miedo, ni siquiera voy a acudir al diccionario a ver si miembro es del género neutro.

Pero en fin, a que escribir tanto sobre la diferencia o igualdad si esta no existe?

Cuando un niño con "o" juega a las cocinitas,los únicos que quedan en entredicho son los padres al rasgarse las vestiduras. Son ellos al verbalizarla los que hacen la diferencia.

XY51 dijo...

Donde dije "Pero si creo que hacer tanto hincapié enla igualdad de género es por que en el fondo se piensa que existe." debia decir "se piensa que NO existe"

Anónimo dijo...

Buenas, yo creo que no es tanto la igualdad lo que se busca sino equidad, porque iguales no somos. Para lo bueno y para lo malo. Pienso que hay otro tema principal al de la "equidad de género" al final de la entrada, el último párrafo me encanto... ¿Te has sentido mal al ver en el colegio que pegaban al de siempre y nunca le defendiste?¿Fuiste testigo de un maltrato y no lo denunciaste?¿Qué hubiese sido del mundo sín personas que levantaron reacciones revolucionarias?¿Qué pensarías si fueses tú, del que abusaron los niños del colegio, fue tu madre la que sufrió el maltrato y hubieses nacido en Somalia? ¿Nada?

Un Saludo R.S.