11 julio, 2008

Erich Fromm en el Recreo


De pequeño me preguntaba cuál era el antónimo (me encantaban esas cosas) de "encerrado".

(Me siguen gustando, los antónimos palíndromos anagramas... ¿se nota?)

Quiero decir, si quedarse dentro es estar encerrado; quedarse fuera, ¿qué es? Mi conclusión era rotunda, inmediata, y seguía su propia lógica: es estar ENABIERTADO. Inmediatamente pensaba en las consecuencias de un enabiertamiento prolongado, y lo duro que podía ser. Especialmente para un niño, claro.

Imagínesele al niño sin asideros. Consiguiendo, de pronto e instantáneamente, una sobredosis de todo lo que siempre quiso para cuando fuera mayor. Es que los niños siempre tienen prisa para hacerse mayores y poder disfrutar de lo que de niños no les gusta: la comida agria, el humo del tabaco, las cosas ásperas, la incertidumbre.

Así imaginaba el estar enabiertado: una brutal incetidumbre. Una insoportable libertad, la falta de todas esas seguridades. La más importante: que un juego es un juego. En aquel momento aun existía el peligro de que un juego no lo fuera, si lo empezaban niños mayores, de la calle. Niños demasiado vividos, con una sombra de bigote y que comenzaban a disfrutar del humo. Trascendencia del juego, el comienzo del miedo. Peor, el comienzo de la perversidad: el amor al miedo.

Quedarse fuera era estar expuesto todo el tiempo a ese mundo, y eso me aturdía, me confundía. Quedarse fuera era vivir a marchas forzadas.

Hoy día no disfruto de casi nada de aquello, todo lo que creía que disfrutaban los adultos. Y tampoco se me ha pasado la inquietud ante los enabiertamientos.

El motivo es bien distinto ahora.

No añoro ninguna clase de protección hogareña, porque estas paredes que llamo casa ya no me protegen. No temo a ningún matoncillo de doce años, he descubierto que la gente amable es más peligrosa. Pero sí hay algo, y tiene que ver con las llaves, esos objetos tan extraños.

Para mí, tener una llave es sinónimo de poder perderla. Corrijo, es sinónimo de que voy a perderla. Por eso he buscado todo el tiempo un antónimo de llave. No es cerradura, la cerradura es la maldición de la llave. Sin ella, su pérdida no tiene importancia: "ahora mismo me hago otra parecida, y ya está".

No puedo entender por qué yo, el que vive legítimamente en mi casa, soy la única persona sometida al riesgo de perder la llave, a la maldición de la cerradura, a un enabiertamiento que a nadie más afecta. Una vez propuse que yo, como dueño de la casa, no debería llevar las llaves, que la mera posesión me debería dar derecho a entrar libremente. Que tendrían que ser el resto de personas las que llevasen llave: unos tendrían una llave que abrieran la casa (tú la tienes, sólo tú porque me gusta que entres y te sientes a mi lado), y otros tendrían una llave que no la abriera.

No entendieron mi propuesta. Aunque alguien entendió mi lógica (me conoce desde pequeño).

El llegar a casa y buscar tres veces en todos los bolsillos, es cargarse de pronto con todo el cansancio de años, con todo el frío de noches, con la perspectiva de dar explicaciones, y balbucir torpezas (aun mayores que perder una llave). No encontrarla. Los dedos cada vez más incapaces, y recorriendo mentalmente los sitios donde uno la puede haber perdido. Es darse cuenta de que uno atraviesa tantos sitios a lo largo del día, y deja tan pocas huellas en ellos. Es darse cuenta de que uno cruza tantos espacios y habita tan pocos. Darse cuenta de que uno puede entrar libremente en todos esos sitios inhóspitos, pero no puede entrar en su propia casa. Recordar horarios comerciales, mirar el reloj, y caer en la cuenta de que hay mucho menos mundo accesible a esta hora, que todo cierra y la de casa no es la única llave que falta. Admitir que no sabe uno a dónde ir, que nadie cerca te abrirá sin más la puerta, que no sabes por dónde empezar a buscar, que no sabes fabricarte la llave de tu propia puerta.

Por eso me parece milagroso cada día, cuando rebusco en el bolsillo y el pequeño objeto metálico lleno de piezas dentales se aloja dócil en mi mano, y siempre funciona. Me sorprende tanto que, las pocas veces que se pierde, aparezca a los dos minutos de empezar a buscar (se ha quedado en el coche, o en la chaqueta que tengo en la mano, nada importante). Aunque no me hagan cambiar del todo de idea, esos instantes me calman en parte esa angustia ante una libertad condicional.

Lo que tú quieras, pero no vuelvas a soltarme la mano.

18 comentarios:

area.doce dijo...

¿Miedo a la libertad?

A: una llave (...) tiene la transparencia de las verdades y la última palabra dicha, puede abrir o cerrar, y abrir de nuevo siempre que se quiera, pero no puede convertirse en un acto mecánico, hay que ser cuidadoso (...) cada gesto cotidiano puede ser extraordinario.

(...)

B: Una llave de vidrio siempre se romperá al usarla. Es un objeto cuya funcionalidad es servir al milagro.

Belén dijo...

Y si pierdes la llave te preocupa?

Total, si no te protege la casa, para que?

Besicos

a-escena dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
marina dijo...

Llave y lógica...
Llaves que abren si piensas en cerrar, llaves-pendientes colgadas de la oreja como un susurro o contraseña. Bella lógica.

Balcius, siempre he querido creer que hay ventanas, tejados, cortinas en vez de puertas, picaportes, reversos de maceta y de alfombra.
Creo y cada día intento dibujar una sonrisa para seguir en el re-creo. Dime enabiertada o lo que quieras... :-).
Para mí la llave es sólo el negativo, no de la cerradura, sino de algo casi invisible pero siempre presente. Como las palabras, que aunque se borren, ahí están...


un beso,

Anónimo dijo...

Es muy interesante e insparador, este tema, y despues de leer esta entrada, y a la hora de llegar a casa, me di cuenta de que ese instante en el que llegas a casa del trabajo buscas las llaves, llegas a la puerta sin haberlas buscado porque estas siempre pensado en muchas cosas, esa tensión que te crea, ese cansancio acumulado te suma muchísimos años mientras te encuentras inmerso en la búsqueda, pero sin embargo, justo cuando las encuentras,
entre demasiadas cosas en los bolsillos, te sientes como un niño de 12 años que le acaban de dar su primera copia de la llave de su casa. Todo esto lo pensé cuando estaba entrando en el portal de mi piso y recordando mirandome involuntariamente en el cristal del portal, con cierta sonrisa, por haberme dado cuenta frente a aquel reflejo de la sonrisa,
me acorde de mi rostro antes de encontrar las llaves.

Un saludo, RS

Nergal dijo...

la llave no deja de ser un simbolo de poder. Un arquetipo del conocedor de los secretos, del escrutador de las verdades. con una llave se puede acceder a lugares vedados para el resto de la gente, lugares ocultos. Y una casa propia es un lugar oculto, aunque invitemos a quien queramos, aunque explicitamente todo el mundo sabe que solo tiene que llamar para entrar, sin embargo para el dueño de las llaves no deja de ser su pequeña porcion de poder, y el poder que se tiene no quiere ser perdido, de ahi el miedo y la ansiedad que despierta. Quiza en algunas personas despierte ansiedad simplemente, aunque en otras como tu despierta angustia, una angustia que nace del deseo de no querer la responsabilidad de las llaves, solo sus derechos.
En fin que buena entrada como siempre. hoy me he puesto psocologico.

una mujer dijo...

El caso es.... que tenemos más de una llave que guardar para tener que buscar y encontrar. ¡Ojalá sólo fuera una!

rythmduel dijo...

Ahhh, qué inquietante y bien escrito... Un abrazo.

XY51 dijo...

Cuantas veces he sentido algo similar con las malditas llaves. Realmente Balcius siempre es una delicia leerte. Siento tener menos tiempo ahora para perderme navegando pero ganarlo en satisfacciones.

XY51 dijo...

Cuantas veces he sentido algo similar con las malditas llaves. Realmente Balcius siempre es una delicia leerte. Siento tener menos tiempo ahora para perderme navegando pero ganarlo en satisfacciones.

Xuan dijo...

Me gusta la idea de llevar la llave para no abrir la puerta.

Anónimo dijo...

Me ha parecido que este post "encerraba" OTRO miedo. Pero no lo has descrito :) y otra cosa, hoy estoy protestona, la gente amable es más peligrosa?????

Balcius...Balcius...
Sasha.

Balcius dijo...

Pues ya ves, Belén; la respuesta te la da areadoce, que como siempre me lee con una precisión que da miedo, como si mis palabras fueran transparentes: no hay tal miedo a la libertad, sólo un juego de objetos imposibles.

Me gusta, marina, la perspectiva de pensar en las palabras no como llaves, o puertas, o agujeros de madriguera... sino los sitios mismos que uno ocupa, en los que uno vive. El propio aire ahí afuera es una caja de tiempo que se cierra, se queda atrás, se vuelve pasado y no hay llave para ella más que su propia evocación. Alguien entró en este blog a través de la búsqueda: "antónimo de llave". Buena pregunta.

Muy bien traido, nergal, muy bien visto el simbolismo de la llave y su poder... aunque sea algo peligroso aplicar el psicoanálisis al mecanismo llave-cerradura, Freud enseguida te sacaría su implicación sexual demasiado evidente. Entonces el poder de la llave sería algo machista. Además, tal vez el poder no esté en la llave ni en la cerradura, sino en el acto mismo de abrir, que los implica a ambos.

Es bonito descubrirse, RS, de pronto una expresión en la cara, y que tu propio rostro te hable de lo que sin casi darte cuenta estás sintiendo. La intensidad de lo sentido no se queda pegada a su recuerdo, y solemos olvidar cuan intenso ha sido cada momento.

Gracias, xy51 y rythmduel, pero ya ves que para inquietante siempre puede haber una vuelta de tuerca más: una mujer multiplica la inquietud al multiplicar las llaves. Si uno se queda desamparado, fuera, al perder una llave... ¿dónde se queda cuando pierde dos?

areadoce dijo...

Márquese las opciones u opción que corresponda.

Miedo a:
a. Libertad
b. Transparencias
c. Separatidad

Balcius dijo...

d. todas las anteriores

(y a las pestañas, cada uno tiene sus manías personales)

Anónimo dijo...

Hola a todos.
El tema de perder unas llaves da mucho juego si se quiere, ya lo creo.
Areadoce, si me permite la pregunta; ¿ la opción b se refiere a un texto de balcius llamado así ?.
Se lo pregunto porque recordé que hay una entrada con ese mismo nombre, preciosa por cierto.
Besos a todos.
Gorriato.

areadoce dijo...

Gorriato, la respuesta se la da Balcius que, como siempre, escribe con palabras transparentes ... y precisamente cita en otro texto uno de sus miedos.

Anónimo dijo...

Me deja usted igual pero gracias de todas formas.
Gorriato