26 febrero, 2008

Destiempo


Con sus ocurrencias verbales habituales, algunos periodistas han guiado el pensamiento. Hablan de un día negro, como el de hoy o cualquier otro. Hoy hablan del día de hoy y su cifra, su teletipo resumiendo: cuatro mujeres víctimas etcétera etcétera.

La palabra fuera de lugar ha sido "revertir". Dicen que la Ley Integral de Violencia de Género no sólo no ha servido para eliminar el problema, sino que ni siquiera ha podido revertir la estadística. Es verdad que duele esto, ver el problema, saber del problema incómodo que huele a decepción y a sangre seca. Sin embargo prefiero que algo se mueva, que deje de considerarse el problema como algo "doméstico", violencia doméstica le llamaban, la de mi casa, y por tanto sólo me importa a mí. Nadie debiera caer por el camino por culpa de tanta rabia, y sin embargo.

Y sin embargo.


Un día se plantea una nueva ley, una ley física, que revierta la estadística.

Esta es la circunstancia: Un hombre nace a la vida de pronto, de la más negra oscuridad, arrancado de la nada por una explosión, y deja el revólver sobre la mesa. Nace a una infinita tristeza, a una sensación de vacío y de desánimo, a una decepción insoportable que poco a poco va remitiendo, como ese llanto con el que se va secando la cara, humedeciendo los ojos y la cara empapada de babas y de sangre con las que ha aparecido de pronto en un mundo de miseria.

Y la ve a ella, ve su cuerpo desencajado, su cara desfigurada y la echa de menos. La adrenalina sube poco a poco, y los dientes se aprietan hasta casi romperse. La mano hinchada y dolorida de ese hombre recién nacido hace un movimiento envolvente en el aire, que actúa centrípetamente, recogiendo sangre y fragmentos de dientes a cada vuelta. Ella vuela, ella aun inerte pero toda la sangre, todos los trozos encajan en ella, en su cara, una y otra vez. Él con rabia, contra todo, contra ella que no habla, contra su soledad y contra sí mismo, sigue intentando despertarla a base de esos gráciles giros que atraen el aire, los pendientes, el broche de pelo, y su cara que converge con su mano cada vez, y ella despierta al fin.

Despierta con una queja moribunda y cada vez está un poco más viva, él usa toda su fuerza (cada vez tiene más fuerzas, cada vez más rabia, y cada vez está menos ciego y dolorido) para despertarla y reclamar la vida en su cuerpo. Su cuerpo que ya no está desordenado, que puede mantenerse en pié, que no tiene la cara hinchada y hundida, ni la ropa destrozada. Todavía está asustada.

Le habla, le acaricia, la quiere, y poco a poco ella va recobrando su confianza, va saliendo más a la calle, va encontrando a sus amigas de siempre, su vida, su aire y su luz. Rejuvenecen juntos, siente menos rabia, porque la siente más viva, porque se sabe yendo hacia aquella vez, porque cada vez están más enamorados, porque al fin, un día, se conocen, se hablan, comienzan algo que no tiene por qué volver a acabar así.

Entonces se puede abolir la ley física, entonces las causas y los efectos pueden volver a su sitio para que nadie vuelva a estar solo, para que podamos aprender, las veces que haga falta, y poco a poco revertir algo más que los números.

24 febrero, 2008

El aire ahí fuera


Olor a polvo y a tiempo te golpea, te seca la boca. No ignores esa señal, deberías mojarte los labios y cerrar la puerta, pero tú pareces disfrutar.

Y te llenas de la infección del tiempo muerto no porque el aire viciado te emborracha, sino porque eres capaz de reconstruir todo lo que hay en la habitación, con los ojos cerrados. Cada objeto, cada cosa, el sonido que hace y su peso y su tacto de siempre, y por eso no enciendes la luz aun.

Sueles echar de menos el tener algo que echar de menos, por eso entras en la habitación sin ventanas y te quedas casi diez minutos con la luz apagada. Cuando la enciendes está todo en su sitio, y te empeñas en ver su inaprensible interior. Las muñecas, la caja de música, botes llenos de piedrecillas y conchas, pilas de dibujos, revistas, recortables. Sobre todo muñecas por todos lados.

Es verdad que está la luz encendida, la hiriente luz dura y teñida de la única bombilla sin lámpara, que hace brillar los millones de partículas del aire, como si estuvieras en un cubo de cristal o se hubiera congelado la lluvia de hace veinte años.

Te niegas a ver otras cosas que las muñecas y sus sonrisas. No ves las grietas en su cara, no ves la pintura saltada. Las polillas o las pequeñas huellas de dientes. No te das cuenta que el sabor del aire son las páginas de los libros y otros papeles, poco a poco volviéndose nada, como toda esa ropa raída y decolorida que te sigues poniendo cuando nadie te ve. Eres como ellas, ya sin ojos. Te agarras a ese trozo de porcelana, te abrazas y lloras unas lágrimas que no salen, que arden en un puro fuego de paja seca.

Déjalo ya. Admite ya tus derrotas, admite tus victorias, y reconocelo de una vez: no tienen tanta importancia. Deja ya tus trucos y haz magia. No te gires, sigue adelante y deja a tu espalda por fin la hoguera necesaria.





Stina Nordenstam Get On With Your Life


23 febrero, 2008

¿De qué estamos hablando?


Confusion! Will be my Epitaph
King Crimson


.- Ha dicho G. W. Bush que la independencia de Kosovo será la solución para la definitiva pacificación de los Balcanes. ¿Es que está tonto?

Olvidad la pregunta, es una perogrullada, lo sé. Quiero decir, ¿qué sentido tiene esa afirmación?. Se supone que nos hemos dado unas normas, garantizadas por la ONU, precisamente para evitar un nuevo desastre como el de las dos grandes guerras anteriores. Para empezar, una secesión de estado es ilegal según los principios de la ONU, luego recordemos que es precisamente esa región del mundo la que ha sido por varias veces ya el origen de sangrientas guerras, por culpa de decisiones unilaterales. Por último, igual que existe esa provincia en Serbia de mayoría albanesa, existen provincias en Croacia de mayoría serbia o en Bostnia de mayoría croata. Curiosamente la única voz razonable que he oído al respecto es la de la diplomacia española, que anima a que se encuentren soluciones imaginativas que encajen en la legalidad internacional. Si encaja con las resoluciones de la ONU, sirve, y si da suficiente autogobierno a la provincia, puede haber acuerdo. Por desgracia pocos creen a España, porque se piensa que en realidad Kosovo le da miedo, por culpa de fantasmas propios.


.- Mira tú por donde, lo que es ser un ignorante en economía. No me daba cuenta de cuál es la solución contra la inflación y el excesivo gasto público. Lo ha dicho Pizarro: si eliminamos el canon digital y los ministros se animan a compartir un piso de estudiantes, ya está la economía del país solucionada.


.- No sé a qué viene la declaración del ministro de exteriores francés en relación con Cuba. Viene a decir que una vez caído ese "símbolo del autoritarismo", es una buena noticia para el mundo la llegada de la democracia. A ese caballero no le hablaron de la Revolución Francesa, tal vez, de Napoleón, de cómo la difusión de los nobles ideales de libertad supusieron un baño de sangre en toda Europa, cárcel y destierro, opresión y sufrimiento. De cómo las cosas volvieron a su sitio porque la Historia tiene sus ritmos y sus formas, y los pueblos reclaman una libertad que sea al mismo tiempo una victoria, un fragmento de memoria de la que no avergonzarse, y un trozo de ellos mismos que han vivido por elección propia. Eso es lo que merece Cuba después de tantos años. Que haya un cambio, estamos de acuerdo, pero desde adentro, sin padrinazgos, sin presiones, sin inferencias. Y de una vez, sin bloqueo.


.- ¿Qué pruebas debe uno presentar para declararse descubridor del punto G? ¿Es como esas patentes que uno reclama aunque lleve usándose el principio muchos años? Voy a patentar el agua mineral.

.- Turquía a salido a cazar terroristas, como quien sale a cazar zorros. Se ha encontrado a una comunidad internacional balbuciente e indecisa, que está aun estudiando quién es el bueno y quién el malo en este caso, no fuera que se equivocaran otra vez como en Yugoslavia o en Afganistán. El maniqueísmo de los últimos treinta años ha hecho mucho daño al sentido común.


Resumo todo lo anterior: no entiendo nada. ¿Se me permite citar otra vez a King Crimson? ¿Puedo? Es que parece hecha para la ocasión.


"Knowledge is a deadly friend
When no one sets the rules.
The fate of all mankind I see
Is in the hands of fools."

(Epitaph, King Crimson)

18 febrero, 2008

Little Earthquakes


These little earthquakes
doesn't take much to rip us into pieces
Tori Amos

Principio de Incertidumbre

Normalmente no asistimos a nuestras propias desgracias. Cuando llegamos a casa, nos encontramos que hemos sido abandonados, o encontramos la nota de suicidio (esa elaborada venganza) al lado del cuerpo frío. Nos encontramos ya irremediablemente el agua hasta la rodilla, la nota fatal, o el humo asomando debajo de la puerta, sin ver nunca el fuego naciendo del enchufe. Cuando el dolor aflora, la enfermedad ya ha horadado su camino bajo la piel.



Cuando nos dice que nos ha engañado, el acto está ya cometido. Posiblemente muchas veces ya, sin que nos haya dolido el momento, como cabe esperar de cualquier otro cuchillo.



Incluso un accidente de tráfico es algo que nos sucede cuando estamos demasiado ocupados conduciendo. No estamos en actitud de "tener un accidente de tráfico", lo cual exige cierta concentración y expectativa. Cuando te das cuenta de lo que significa esa sacudida, ese ruido seco, la tibia humedad que todavía no duele, ya te has perdido el espectáculo.



Por eso me sorprendió tanto que el suelo saltara delante de mis narices.




No sólo me sorprendió el hecho en sí de que algo tan seguro, tan firme y sobreentendido como el "suelo" comenzara a moverse por sí mismo. Me sorprendió que sucediera a una hora en la que estaba en casa, de los pocos momentos en los que estaba mirando hacia el recibidor, desde un ángulo improbable de tan cinematográfico, de tan bien abarcada toda la secuencia que se desenvolvió en apenas un par de segundos. Esos segundos donde se concentran todos los cataclismos, y que son los que normalmente suceden sin tenernos como espectadores.



Pero yo estaba atento, no recuerdo por qué, a algún punto del suelo.

La sensación de irrealidad proviene de la nitidez con la que asisto al acontecimiento. Se anunció con un crujido, casi como esos golpes de música orquestal con que se anuncia la presencia del asesino en aquellas pelis. Luego la sucesión de baldosas que se levantaban me hizo pensar en efectos especiales, más que en algo que de verdad estuviera sucediendo.

Como si alguien tirase de una cuerda invisible que activara los resortes, como si se prendiera una mecha rápida que fuera deflagrando bajo el suelo con un reguero de petardos a su paso, se dibujó una línea que fui siguiendo con los ojos como el más hábil de los camarógrafos. Cada par de baldosas se levantaba formando un dibujo de tejado a dos aguas, elevándose apenas un puñado de milímetros, lo suficiente para ver con claridad el movimiento, con un golpe sonoro estrepitoso y seco que parecía tener poco que ver con la acción. Era como si hubieran escogido mal el efecto de sonido en la sala de doblaje.

Como un demonio bajo la piel del suelo, el fenómeno se permitió el capricho de tomar una curva y cambiar de dirección, trazar una curva, tomar la perpendicular y acabar, con un crujido final, al pie del radiador. Parecía que la presencia hubiera recorrido esa distancia por deseo de entrar en aquel fuelle de hierro fundido, tal vez fuera un suspiro.

También pensé que tal vez el fenómeno me estaba señalando ese lugar por algún motivo. Vistas las complicaciones que me trajo, podía haberlo señalado de otra forma. Creo que hubiera preferido una zarza ardiendo, como se hacía antes.


Por si alguien piensa que esto es pura literatura (y no muy interesante) y no la simple y llana verdad, le diré tres cosillas:


  1. Todo es literatura (más o menos interesante).
  2. Todo es verdad
  3. A quien tenga más confianza en una imagen que en una metáfora, le diré antes de nada que no está leyendo el blog adecuado. De todas formas, incluyo una imagen que da cierta idea del fenómeno, en el punto en que tomó la citada curva.








Principio de Simetría

Los acontecimientos que relato sucedieron el viernes pasado, a las once y veinte de la noche. En ese instante el planeta repetía su posición de tantas otras veces, atravesando su huella de hacía 365 días y 4 horas una vez más, coindiciendo con su estela aun vibrante. El sol en su plenitud caía a plomo en ese momento sobre las selvas de Borneo, era una hermosa tarde de finales de verano en Santiago de Chile, una madrugada de finales de invierno en Beijing. China despertaba, el Líbano dormía.

Es simultáneo este tiempo que vivimos todos a destiempo y a desmano, y el tiempo que nos separa es mucho, pero menor que el que necesitamos para cruzar tanta distancia. El momento nos une, de todos modos. Las estrellas que me iluminaban en aquel momento eran las que iluminaban a todo el planeta y su minúsculo circo de seres vivos. Estudié cuidadosamente las estrellas, y pude concluir que efectivamente ellas propiciaban ese acontecimiento. Como llevaba la túnica de astrólogo y la piedra de luna, sabía que no me equivocaba.

En ese mismo instante (aquel viernes a las 11:30 de la noche, GMT+1) sucedió un pequeño hecho extraordinario y catastrófico en muchos puntos del planeta, como una lluvia de neutrinos que hubiera atravesado la Tierra entera en dos segundos y hubiera influido en la vida de todos nosotros.

Pensad bien si no os sucedió algo en ese mismo instante: lavabais los cacharros de la cena y un vaso se rompió, os salisteis de la calzada, pisasteis el rabo al gato, el pulso tembló y el perfilador de ojos trazó una línea ridícula en la cara. Imaginaos ese instante, ese exacto momento en que coinciden todas esas cosas: un tipo pisa mierda, a alguien se le cae la dentadura dentro del plato de sopa, se rompe una cuerda de guitarra, salta el diferencial, dejas de quererla.

Sé a ciencia cierta que esto era así a una escala mundial, ese instante era el mismo instante en que un hombre era fusilado, en que una mano descargaba el último golpe contra una mujer, en que un niño moría de malaria, en que se colgaba el teléfono desde el que se había tomado una decisión horrible, que perpetuaría muchos años el sufrimiento de un país. Era el instante exacto en el que se robaba la dignidad a un pueblo entero, el derecho a vivir a miles, en que millones se estremecían sintiendo que no había futuro. Sé que era ese preciso instante, porque es algo que sucede a cada instante, todo el tiempo.





Principio de Equilibrio

La mayoría de lectores sois casuales, alfomega esta única vez que me visitáis, pero los reincidentes pueden pensar que el tipo despistado al estilo comedia de gags, con una mala suerte que siempre le trata bien, es una invención literaria. No es así, la invención literaria es la del escritor, la del soñador. El personaje del desastre con piernas es el de verdad, el de la mala suerte.

Un ejemplo de ello es lo que pasó con el suelo. No debería tener mayor importancia, aparte de lo inverosímil, y la incómoda y desagradable perspectiva de tener obras en casa. No debería tener mayor importancia, de no ser porque la primera línea de baldosas estaba justo delante de la puerta de salida de mi casa. Increíble pero cierto, el suelo se había levantado tan sólo unos pocos milímetros, lo suficiente para dejarme atrapado en casa. No había forma de abrir la puerta.



He aquí dos hechos interesantes: el primero, una nueva muestra de mi mala suerte y mi novelesca desastrosidad. El segundo, lo imprevisible llevado al extremo, ese juego al que suele jugar la realidad tan a menudo.

En un guión de cine o televisión esta circunstancia hubiera sido del todo inaceptable, por la extraordinaria coincidencia de factores que exige. El espectador, traicionando el pacto de ficción, torcerá el gesto y dirá "demasiada casualidad", "qué curioso", cosas así. Cuando algo es demasiado extraño para ser ficción, posiblemente sea real.





Principio de Conservación

Bajo la piel de las cosas, todo es extraño, todo es real. Los mecanismos -sin cosmética- de cuanto nos rodea, nos alejan de lo cotidiano. Los físicos saben de la insustancialidad de la tenue materia que manejamos, puro vacío en equilibrio tan solo gracias al electromagnetismo, apenas una esponja en comparación con las estrellas de neutrones. Sin embargo, incluso sus cerebros se niegan a aceptar cotidianamente esa idea cuando dejan la taza de café encima de la mesa, cuando sólo campos eléctricos la mantienen levitando ahí, aunque la distancia entre átomos sea tan grande y vacía que la taza pudiera perfectamente colarse a través de la mesa como la arena a través del cedazo.

Tuve que levantar las baldosas para poder abrir la puerta, arrancarlas del suelo. Porque las baldosas no son el suelo, sino su cosmética. La verdad, tampoco tenía gran cosa que hacer fuera, pero no me gusta estar atrapado.

Este es el aspecto del recibidor una vez completada la cirugía:



Feo. Feas las entrañas, los nervios y los huesos de cuanto nos rodea. La realidad como en un grabado anatómico del Renacimiento, como en el cuadro de Rembrandt. La necesidad de escapar de un mundo de pieles transparentes, de cubrirlo con aquello que nos deja tranquilos. En el Siglo XI, los árabes especulaban con que la luz con la que veíamos las cosas salía de nuestros propios ojos. Creo que tenían razón.


Mi primer intento de huida fue un fracaso. La primera linea de aislamiento fue una fina capa de periódicos finos, lo más cotidiano, próximo e inofensivo son las noticias que dejan de serlo.

He aquí mi fallo:



Sólo tenía en casa (a saber por qué) periódicos japoneses. Sobre la superficie escariada del suelo demasiado vivo, una capa de una realidad ajena, demasiado extraña, de nuevo reclamando ser escondida, pisada, disimulada.



Cubrirlo de una hipócrita normalidad poco creíble, como hacemos siempre. La incompetente cubierta de tres comidas al día, de leche y aceite y detergente y papel de cocina, de familiaridad blanda, como una paloma de plumas sucias de tan manoseada. Leche y aceite y detergente y papel de cocina, o al menos sus nombres. Otro transplante de piel.




Principio de Continuidad

No sé qué podréis deducir vosotros de toda esta historia. Personalmente me quedo con una única conclusión: cuando uno tiene ganas de escribir le sirve cualquier cosa. Así ha sido durante estos últimos dos años, así será mientras el blog aguante.

Felicidades.

10 febrero, 2008

Las Buenas Costumbres


Hemos aprendido mucho estos últimos días. Sobre semántica, sobre historiografía iconográfica, y sobre muchas y muy distintas formas de demagogia.

De todas formas, sigue pareciéndome muy peligroso jugar a dibujar arquetipos. Lo que se sugiere al decir que las costumbres españolas son, por ejemplo, "que no se practica la mutilación genital", deja entrever que los extranjeros son unos tipos que tienen como costumbre practicarla.
Siendo este un país en el que docenas de mujeres mueren a manos de su pareja, es extremadamente peligroso apelar a costumbres y usos, pues desde el exterior se vería como una costumbre española el poder tomarse ciertas libertades con la mujer de uno, siempre que sea dentro de casa.

Lo sorprendente es que se ha dicho recientemente que una de esas costumbres españolas que los inmigrantes deben respetar para su aceptación es "la igualdad de la mujer". Sorprendente.

Está recogida en la constitución, y está establecida por ley, pero no está arraigada como costumbre. Me estremeció escuchar esa frase, y acto seguido me propuse hacer una lista de lo que de veras son costumbres españolas, de veras arraigadas, y pensar si son algo a defender, a airear o a legislar.

Como siempre os invito a todos a aportar a la lista, o a proponer retirar algún punto. Insisto en que sé distinguir la demagogia, y sé bien que lo que se pretende no es que sólo entre en España quien duerma la siesta, sea del Madrid, vaya a los toros y compre en el Corte Inglés. Tan sólo quiero mostrar lo ridículo que queda cualquier arquetipo de buen ciudadano, como el que están dibujando (a modo de imagen negativada) de un colectivo imaginariamente homogéneo llamado "los inmigrantes".




Tengo un amor en Rianxo y otro en Villagarcía
(entre dos aguas)

La poligamia ha sido uno de los elementos distintivos identificados como barrera cultural, y sin embargo... en España está claramente aceptada cierta forma de poligamia asimétrica. Eso de tener una oficial y una no oficial. Hasta se festeja y es un signo de cierta hombría.


A mí me gusta el Pí Piribí Pipí

La vida en los bares, la partidita y los partiditos. La televisión a todo trapo, la tragaperras, los parroquianos y el ruido de platos y tazas pugnando entre sí para ver quién tapa a quién. La presencia del alcohol en todos los actos sociales. Litros de alcohol, corren por mis venas. El botellón. Y esto no es sólo una costumbre local, es algo que se exporta: se ve bien ...


Soy currante

De entre las costumbres laborales españolas se pueden destacar:
  • Las horas extra. Está bien visto hacer muchas horas extra no pagadas, lo que en otros países se considera una muestra de bajo rendimiento y desorganización. Más aún, en la mayor parte de Europa, si un trabajador está tranquilo se considera que es buen síntoma: todo va bien. Aquí, si un trabajador está tranquilo es que es un vago, hay que darle más trabajo.

  • Los piropos obreros: otra de esas demostraciones de que una de las señas distintivas del macho es la humillación de la hembra, en este caso pública y disfrazada de halago gratuito.

  • La proporción áurea: uno trabaja, tres miran.



Pisa morena

El contacto físico es mayor entre los mediterráneos que entre otros pueblos de Europa. Es posible que también sea mayor entre cristianos que entre judíos, creo que Woody Allen escribió aquella máxima "jamás pises a tu rabino".


No tiene ni pa' pipas

No sé si porque son baratas o por qué motivo, pero hay que reconocer que enganchan. Los comedores de semillas, nos conocen en algunos sitios. Cuando nos ven por primera vez hacer el rapidísimo movimiento de dedos, dientes, labios, lengua, perfectamente sincronizados para obtener la semilla del interior de su estuche natural, muchos se quedan alucinados diciendo "mira, como los loros". Cuando nos ven por primera vez escupir el sobrante al suelo suelen compararnos con otro animal, pero no se animan a decirlo. Son costumbres.


Dime de qué presumes y te diré de qué careces

¿Hace falta abundar?


Pasar a tarde en Itapuá

Y pasar la mañana en la consulta de la Seguridad Social. Recuerdo una viñeta que representaba a unos paisanos esperando ser atendidos y al que se acaba de asomar le dicen "Ay Manolo, hace tiempo que no te veía... ¡ya creí que estabas enfermo!".
Las estadísticas hablan: sólo un 5% de las consultas médicas son inmigrantes, y por desgracia entorno a un 30% del total son absolutamente innecesarias.
Sobre el uso que se le da al servicio de Urgencias prefiero ni hablar. Pero bueno, como es gratis... el uso de todo lo gratis (y los tupperwares en las bodas) daría para un capítulo completo.


¡¡En casa a las once!! (que hay peli)

El hogar español es arquetípico. El Mueble Rey, esa televisiva caja negra que está siempre hablando aunque nadie le haga caso, coronada por un tapete de ganchillo y algún recuerdo de Ciudad Rodrigo, preside el salón. Los sofás y sillones no se ponen de tal forma que la gente se mire una a otra, como si pudieran hablar entre ellos, sino como si fueran el jurado de un terrible juicio a cuanto chorro catódico emite el negro mueble, y que ilumina a la madre metenéishechaunaesclava, al padre y su cerveza, al hijo de treintaytantos que no hay quién lo eche de casa, etcétera.
La llegada de la pantallas planas ha coincidido con la alteración de los modelos familiares y las nuevas tendencias en decoración. Pero la costumbre es la costumbre.


Y Dios en la de Todos

Poco practicantes ya, la práctica totalidad de los Españoles son cristianos de facto aun sin serlo de culto o creencia. Todo en nuestras costumbre está teñido de catolicismo, y nuestras expresiones y frases hechas, nuestro discurso diario, traducido literalmente, suena muy parecido al de los musulmanes, por poner un ejemplo. Temerosos de Dios, dados a bautizarnos y casarnos en una iglesia que no volvemos a pisar más que dentro de una caja de madera.


Marcelino Panivino

Y ahora que habláis de signos religiosos en la escuela, de discriminación en las aulas... hablemos de costumbres españolas, o más bien de la imagen arquetípica de la educación primaria hace unas décadas. ¿Alguno que estudiara en colegio religioso? ¿Monjas con hábito? Incluso en los colegios "láicos", ¿qué hacían las niñas mientras nosotros jugábamos al fútbol?


La vida es una Tómbola

Quinielas, loterías, casinos, tragaperras... España es el país con mayor gasto per cápita en juegos de azar. ¿Lo sabíais? Apuesto que lo intuíais. Esta forma aleatoria de redistribución de la riqueza es considerada en otras culturas una forma de depravación. Aquí es una evasión que alimenta la máquina de soñar.


¡Picaruelo!

Aplaudir a quien comete un delito, si lo hace muy bien, es también muy español. Y no me parece mal. Simplemente es incomprensible para los centroeuropeos, por ejemplo, que no sea considerado algo horrible que se copie en un examen o que se le cobre una indecencia a un guiri por una tapa. A nadie extraña que tengas dinero A y dinero B, pero ojo... eso es robar.


Suspiros de España

Las costumbres de los españoles son muy peculiares cuando se convierten en emigrantes (cosa que ha sucedido muchas veces). Todo lo que desprecian aquí se convierte en bandera allá, y de pronto son los mayores defensores de cuanto de folclórico han repudiado en su momento. Pero eso no tiene nada de particular, lo sorprendente es cómo pueden llegar a pasar años en un país sin aprender más que el rudimento del idioma, y jamás su pronunciación. Sorprendente la casa de Galicia en Buenos Aires, la Casa de Asturias en Suiza, etcétera. Nada de malo hay en ello, es tan solo amor patrio sincero, y sobre todo una ideosincrasia tan particular que DEBE ser preservada (también).


Esta España mía, esta España nuestra

Y un rasgo característico, muy característico y definitorio, de los españoles, es el creer que somos distintos. Por desgracia esa creencia la compartimos con todos los países de la Tierra y sus respectivos clichés.


Sé que muchos no os habréis sentido reconocidos. Yo tampoco. Sin embargo es importante reconocerse en algo, tener unas normas y unas reglas que emanen del modelo de sociedad que se ha decidido, o que ha impuesto la tradición labrando nuestra mansa voluntad. Pero ese trabajo ya se hizo, el de clasificar qué costumbres son manías o peculiaridades y cuáles son sin embargo fundamentales para no poner en riesgo dicho modelo harmónico. Se llama ley, y es igual para todos.