29 enero, 2009

Curso breve de literatura breve en cuatro pasos


1.- Aprende a escribir (eso es lo más fácil).

2.- Aprende a borrar. Desaprende, desaprehéndete de las palabras. Táchalas del borrador hasta que sólo quede la caricia y la espina.

3.- Deja de sentir tanto, deja de pensar tanto. Que lo hagan tus personajes, a ellos les toca vivir.

4.- Este es el punto más difícil: deja que sean tus personajes los que callen.


Puedes practicar, por ejemplo, con ese cuento que siempre quisiste escribir. Ese en el que una joven vestida de negro mira por la ventana, durante horas. De pronto sonríe. Y todo queda decidido.

6 comentarios:

Belén dijo...

Buf, eso que se callen es complicado eh?

Besicos

Anónimo dijo...

Leyendo tu texto ( bueno, como todos ) se les quitan las ganas a uno de escribir.
Siento si te molesta, pero es así.
Un saludo.

Gorriato.

Anónimo dijo...

Bueno me refiero al texto, que es buen texto, digo.

Otra vez Gorriato.

Manyarah dijo...

Qué bueno poder desaprehenderse aunque sea de vez en cuando... y no sólo de las palabras sino de un@ mism@ tambien ;-)

Un abrazo

irene dijo...

El mejor ejemplo práctico del curso breve en cuatro pasos es cómo consigues, con tan pocas palabras, suscitar tanta curiosidad por la historia de la joven de negro... =)

Lo más difícil es borrar, para mí... Da pena decirle a una palabra: "no, tú te quedas fuera...". Aunque supongo que lo entenderá; ¡todo sea por el bien del resto! jeje.

¡Un beso!

Balcius dijo...

Gracias irene. Si te soy sincero, conforme iba escribiéndolo iba practicándolo, y taché mucho de lo que tenía apuntado en mi cuaderno.

A todos los demás, tenéis razón. Aprender a renunciar es quizás de lo más difícil, es un camino de purificación, en el cual se llega al absurdo: la mayor perfección en la escritura sería la hoja en blanco. Por tanto, gorriato, no me molesta que el texto quite las ganas de escribir. O lo que es lo mismo, te hace escribir mejor.

Para eso son los talleres de literatura, ¿no?