Quod Erat Demonstrandum
Hace una semana ya.
Todo el mundo habla ahora de terrorismo, de un cambio (no todos de acuerdo con el diagnóstico, pero sí en hablar de ello), y yo me voy a sumar. Hace una semana del acontecimiento que cambiará nuestra forma de relacionarnos con ese concepto, con cómo nos va a afectar: terrorismo. Y me parece curiosa la posición de algunos...
No, no hablo de ETA. Ese me parece un tema demasiado claro para merecer mi comentario. Simplemente me alegro de lo que pasa y confío en lo que pasará.
Hablo de Libia. De un cambio terrible que nos enfrenta a una realidad nueva y absurda. La certificación de que el terrorismo de estado internacional cuenta con el visto bueno de la ONU, que derrocar un régimen antipático es un fin que justifica cualquier medio, que pueden destruirse ciudades, asesinarse personas, distribuir armas entre gente desconocida con objetivos no confesados y cualificación dudosa, y ejecutar de forma sumarísima a dirigentes sin juicio, sin derecho a defenderse, vejar y humillar cadáveres...
Esto tiene, claro, antecedentes. Todo comienza un 11 S, con un avión (curiosamente americano) volando sobre un edificio emblemático y descargando su terrible capacidad mortífera antre los ojos asombrados del mundo.
Fue un 11 de Septiembre, que un avión americano bombardeó el Palacio de la Moneda de Chile, asesinando a Salvador Allende, inaugurando una de muchas intervenciones en las que Estados Unidos salva al pueblo de sí mismo apoyando a presuntos defensores de la libertad que no se sabe quiénes son hasta que es tarde. Pero entonces todavía tenían que esconder sus apoyos, trabajar en la sombra, disimular.
Ahora entramos en una nueva era. En los 70 nos habían prometido que el nuevo milenio sería la Era de Acuario, era de paz, de desarrollo espiritual, intelectual y humano. Estamos aquí, en la Era de Acuario, y todos piensan nada más que en dinero, el mundo arde en guerras sucias y, por primera vez en mucho tiempo, el terrorismo internacional de estado está bendecido por el conjunto de la opinión pública.
Eso sí, en Madrid reponen Hair.










1 comentarios:
Dónde está Balcius¿En qué lugar del espacio se ha perdido? Este Balcius escribe...pero no marchita las frases , no las lapida.Está como a medio gas,gritando con la boca cerrada, estrangulando el grito.
Qué extraña catarsis ha sufrido?
Bello lo que escribes, pero extendiendo las palabras de modo plácido, casi cómodo..Deseo que sea un síntoma de serenidad.
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